Francia obligará a identificarse a quien compre precursores de explosivos

El decreto entra en vigor el 1 de septiembre para dificultar la fabricación de explosivos como el TATP, empleado en los atentados de París y Bruselas y que pretendía usar la célula yihadista de Cataluña.

Francia acaba de hacer algo más difícil la fabricación de explosivos como el triperóxido de triacetona (TATP) que pretendía usar la célula yihadista que perpetró los atentados en Barcelona y Cambrils. Conocido como la madre de Satán, este explosivo hecho a base de productos populares como la acetona, que los terroristas en Cataluña habían adquirido en grandes cantidades, fue usado también en atentados como los de Bruselas, París o el 7-J en Londres. Un decreto publicado este jueves hace obligatoria la identificación y registro de cualquier persona que quiera adquirir en territorio francés productos que puedan servir para fabricar explosivos. El comprador deberá además especificar el uso que pretende darle a su compra.

El objetivo del decreto “relativo a la comercialización y utilización de precursores de explosivos” es “prevenir atentados contra la seguridad pública al limitar y controlar la puesta a disposición de los consumidores de sustancias o mezclas determinadas que podrían ser utilizadas de forma indebida para la fabricación ilícita de explosivos”. La forma de hacerlo es “garantizando el seguimiento de las transacciones correspondientes”, explica.El texto legal, publicado este jueves y que entrará en vigor el 1 de septiembre, se basa en las recomendaciones realizadas por la Unión Europea en 2013 respecto a la venta de estos productos susceptibles de ser empleados para una bomba casera.

Los vendedores de este tipo de productos deberán exigirle a partir de ahora al comprador que rellene un formulario en el que se especifican sus datos personales: nombre y apellidos, lugar y fecha de nacimiento y dirección. El comprador deberá presentar también un documento de identidad —con fotografía— que será asimismo registrado. De la misma manera, en el registro se debe realizar una “descripción precisa de la sustancia o de la mezcla, así como su concentración y cantidad”, además de tener que especificar la “utilización prevista” de este producto, el lugar y fecha de su adquisición y el modo de pago.

Ese registro debe ser “numerado y firmado por el comisario de policía o el comandante de la brigada de gendarmería competente”. Los comerciantes de precursores de explosivos que no se atengan a esta nueva normativa podrán sufrir multas de hasta 1.500 euros.

El nuevo decreto “busca sobre todo impedir la fabricación de TATP”, conocido como la madre de Satán, dijo a la agencia France Presse una fuente próxima a la elaboración del texto legal. Este explosivo es frecuentemente utilizado por el Estado Islámico (ISIS) en sus atentados.

Los precursores de explosivos son sustancias químicas que pueden utilizarse para la fabricación ilícita de explosivos caseros. Entre los más conocidos está la acetona, un producto popularmente usado como disolvente pero que es también el principal componente del TATP, o el peróxido de hidrógeno, que se halla en productos como los usados para la decoloración del cabello.

Los terroristas que acabaron atentando con una furgoneta en Las Ramblas de Barcelona y más tarde en Cambrils pretendían fabricar bombas con productos como los que ahora estarán más controlados en Francia. Según el auto judicial, los yihadistas adquirieron a comienzos de agosto 500 litros de acetona.

El País

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