Fosa clandestina

Una llamada anónima alertó a la esposa de un hombre desaparecido, en la cual le mencionaron que habían matado a su esposo y lo habían enterrado en una fosa clandestina; le indicaron que se encontraba en medio de un potrero bajo un árbol, al llegar y remover un poco la tierra, manaron fétidos olores.

Tras 15 días de desaparecido Javier Tolentino Tellez, de 42 años de edad, esposo de la señora Teresa Santes, ambos con domicilio en la comunidad de Manuel María Contreras, Coatzintla, tras la llamada se vio preocupada debido a que no ha llegado a su vivienda; teme por su vida.

El día de ayer la incertidumbre reino el rostro de la esposa y un hermano, quien ante la ausencia decidieron verificar el sitio que le fue indicado mediante la llamada de un posible numero de caseta, al llegar al potrero, efectivamente habían dos sitios de lo que parecían excavaciones no tan profundas.

Los familiares dieron parte al agente municipal y este alertó a la autoridad correspondiente, pasadas las horas arribaron elementos de la policía militar, quienes verificaron el lugar, acordonaron el área y solicitaron la intervención de expertos forenses quienes se encargaron de realizar la respectiva excavación para determinar si se trataba de un cuerpo humano.

Tras el arribó del personal de la sub delegación de servicios periciales, quienes se encargaron de llevar a cabo la diligencia y excavación y determinaron que se trataba de los restos de un perro el que se hallaba enterrado, por fortuna no se trato del esposo de la señora Teresa.

Cabe destacar, que una segunda fosa se encontraba a no mas de 100 metros del árbol, pero en esta solo habían cavado, no había nada enterrado, tenía las características como para enterrar un cuerpo humano.

Reportado como desaparecido

La noche del 12 de julio, justo el día de cumple los de Javier Tolentino Tellez, llegó a su domicilio en completo estado de ebriedad, tras pedir de cenar y al no haber mando a su señora esposa a comprar tacos, ella no lo discutió, pero indicó que ni el ni ella se acordaban del día de su santo.

Teresa salió de su vivienda tomada de la mano de su hija y ya no volvió mencionó que:
“Las veces que se ponía borracho se tornaba violento, por eso decidí no regresar”; durmió en una cabaña abandonada.

A la mañana siguiente, volvió a su domicilio con la idea de hacerle de almorzar a su esposo; tras buscarlo por la vivienda y patio nunca lo encontró.

Como el alcoholismo era la debilidad del ahora finado, no hubo preocupaciones debido a que cuando se tiraba al vicio pasan días enteros sin que llegara a su vivienda, se espera que en los próximos días arribe a su vivienda al lado de su esposa e hija.

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