Exige CIDH el “fin inmediato” de la represión en Nicaragua

La Comisión Interamericana de Derechos Humanos (CIDH) demandó este sábado poner “fin inmediato a la represión” durante las protestas en Nicaragua, que ya han dejado un saldo de 135 muertos, así como la disolución inmediata de todos los grupos paramilitares en el país.

“Con mucho pesar recibimos información de que el número de muertos en el marco de las protestas en Nicaragua sigue aumentando. Es fundamental el cese inmediato de la represión y la violencia y el desmantelamiento de los grupos parapoliciales y los terceros armados”, publicado la organización en su perfil de la red social Twitter.

Esta semana, la Comisión Interamericana de Derechos Humanos denunció que el patrón de violencia que vive Nicaragua desde abril tras las manifestaciones populares en respuesta a la nueva ley de seguridad social, se ha intensificado y diversificado.

“No se trata exclusivamente de un escalonamiento de la violencia pero también del uso de nuevas formas, de nuevas prácticas represivas dentro del país. Parece qué hay una nueva frontera de la represión instalada en el país”, señaló Paulo Abräu, Secretario Ejecutivo de la CIDH, tras señalar que el escalamiento de este patrón ha quedado de manifiesto en las 127 personas muertas, mil 200 heridas y casi medio millar de detenidos.

Estas nuevas prácticas incluyen secuestró de jóvenes universitarios; incendio de medios de comunicación y edificios estatales; hostigamiento de adultos mayores; ataque contra refugiados y posible ataques con pesticidas.

A estas se suman el uso indiscriminado de fuerza letal por parte de las fuerzas del orden y grupos paramilitares, incluyendo el uso de francotiradores; detenciones arbitrarias y ejecuciones extrajudiciales.

El número de personas fallecidas durante las protestas en Nicaragua se elevó a 135, tras los ataques de anoche a los estudiantes de una universidad estatal, informó el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh).

El ataque a la Universidad Nacional Autónoma de Nicaragua (UNAN-Managua), la más grande del país, privó de la vida al joven Chester Javier Chavarría, de 19 años, quien estaba atrincherado en el campus, como parte de las protestas estudiantiles contra el presidente Daniel Ortega.

El Cenidh enmarcó la muerte del estudiante en los ataques armados que la Policía Nacional y fuerzas “parapoliciales” realizan contra los manifestantes “autoconvocados” de Nicaragua, que afirman se manifiestan de forma pacífica.

La organización humanitaria sostiene que el presidente Ortega es el responsable de cada una de las muertes, incluyendo la de un periodista, al menos tres policías y varios menores de edad, por negarse en reiteradas ocasiones a ordenar el cese de la represión.

La crisis sociopolítica de Nicaragua, la más sangrienta que vive el país centroamericano desde los años 80, cumple hoy 52 días.

Las protestas contra Ortega y contra su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, comenzaron el 18 de abril por unas fallidas reformas a la seguridad social y se convirtieron en una exigencia de renuncia, después de once años en el poder, con acusaciones de abuso y corrupción.

XEU

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