Exgolpista opositor Julius Maada Bio será el nuevo presidente de Sierra Leona

El ambiente estaba caldeado en las calles de Freetown, la capital de Sierra Leona. Los seguidores de los dos partidos rivales corrían y saltaban por la capital con sus banderas celebrando cada uno a su candidato; los comercios cerraron pronto y en las tiendas pusieron el cerrojo antes de tiempo ante la llegada de los resultados de elecciones presidenciales. “Sólo espero que el que pierda lo acepte y no haya altercados”, decía Aminata poco antes que caiga el sol. La pasada madrugada, la Comisión Electoral Nacional, custodiada por militares, anunció el nombre del ganador: Julius Maada Bio, exmilitar, exgolpista, líder de la oposición y del Partido del Pueblo de Sierra Leone (SLPP, en sus siglas en inglés) será el nuevo presidente de Sierra Leona. Ha vencido a su rival, Samura Kamara, del partido gubernamental, el Congreso de Todos los Pueblos (APC, en sus siglas en inglés), por un estrecho margen: con un 51,81% de los votos frente a un 48,19%. Y la fiesta estalló en la calle, sin incidentes.

Era medianoche y los coches oficiales se dirigieron de la Comisión donde se acaban de pronunciar los resultados hacia el Radisson Blue, el hotel donde Maada Bio se preparaba para jurar el cargo de manera inmediata. La ciudad hirvió durante la noche espontánea como si estuviera en pleno bullicio de mediodía. Familias enteras charlaban en corro en los patios de las casas. Las ramas de palmera se ondearon entre pañuelos verdes, el color del partido del vencedor; su nombre, Julius, se convirtió en canción y su apellido, Bio, se coreaba en cada esquina. Los coche y motos lanzaron los cláxones y los kekes –esos pequeños triciclos asiáticos- rebosaban hojas y vitoreo.

A medianoche, Bio apareció en la sala del hotel para jurar el cargo ¿Por qué así, tan rápido, en plena noche? Uno de sus encargados de campaña susurró que por razones de seguridad. En la sala, el aire acondicionado no hacía ni cosquillas, y el presidente electo a duras penas se pudo abrir paso entre la multitud. Con bubú (túnica) blanco, Bio aseguró que será “presidente de todos los sierraleoneses”. “Para los que los me han votado y los que no”, dijo antes de agradecer la confianza depositada de los ciudadanos que han votado “por un cambio de dirección”.

La primera oleada de temor se superó con alivio. Las calles, aunque bajo la oscuridad total de un apagón general, se fundieron solo en celebración, no confrontación. Pero el partido derrotado, el APC, ha anunciado que no acepta los resultados y llevarán a cabo acciones legales. Samura Kamara, no obstante, pidió calma a sus seguidores.

Bio tiene por delante ahora la gestión de uno de los países más pobres del mundo, una nación costera, tropical y mineral, con 7 millones de personas y solo 200 médicos, que gestiona aún las heridas de la guerra (1991-2002), de la epidemia del ébola (2014-2016) y de las catástrofes naturales como el desprendimiento de barro que mató a 1000 personas el año pasado en Freetown. “Confiamos en él por su integridad, es militar, estricto y no permitirá que siga gangrenando la corrupción”, afirmó Kaifa, antes de fundirse de nuevo en la euforia de esperanza colectiva.

El País

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