Estas chicas destrozan las cuerdas de sus guitarras y los estereotipos

Yakarta, Indonesia — Las tres adolescentes, tímidas y sorprendidas mientras asoman la vista desde sus pañoletas islámicas, no parecen integrantes de una banda de heavy metal.

Sin embargo, hay un cambio dramático cuando se suben al escenario. Toda pretensión de timidez o incomodidad se evapora mientras las tres chicas –dos de ellas tienen 17 años y la tercera tiene 15– comienzan a tocar el bajo, la guitarra y la batería para crear un escándalo alegre y jovial.

Juntas componen Voice of Baceprot, una prometedora banda de Indonesia, un país donde el heavy metal es tan popular que el presidente se ha declarado fanático de bandas como Metallica y Megadeth.

Sin embargo, más allá de deleitar a las audiencias locales con su música explosiva, las tres chicas también están desafiando estereotipos arraigados acerca del género y las normas religiosas en el país de mayoría musulmana más poblado del mundo.

Para encontrar sus voces y poder convertirse en una banda, dicen que han resistido las críticas de sus familias, amigos y vecinos; afirman que han recibido cientos de amenazas de muerte por supuestamente blasfemar contra el islam y no comportarse como les han dicho que lo deben hacer las chicas musulmanas, sumisas.

Una noche, mientras volvían a casa en motocicleta del estudio de grabación, les arrojaron piedras envueltas con papeles en los que estaban escritos mensajes soeces.

Sin embargo, ellas han contraatacado con canciones sobre la intolerancia, la igualdad de género y los derechos de los jóvenes en un país donde aún prevalecen temas como el matrimonio forzado de menores de edadn, sobre todo en zonas rurales como Java occidental.

Su tenacidad está rindiendo frutos. En agosto se presentaron ante una multitud de 2000 altos funcionarios de gobierno, líderes empresariales y grupos estudiantiles en la capital, Yakarta, como parte de una celebración del aniversario número 72 de la independencia del país.

Firdda y sus compañeras —la baterista Eusi Siti Aisyah, de 17 años, y la bajista, Widi Rahmawati, de 15— han sido amigas desde la infancia.

Son hijas de campesinos rurales y jamás habían tocado instrumentos antes de tomar clases de música en la secundaria en 2014. Ese mismo año formaron la banda.

Al principio, las chicas dijeron que sus padres les prohibieron tocar. Sin embargo, ignoraron sus órdenes y tocaban en secreto; pronto se hicieron de seguidores locales con sus presentaciones en vivo. Los videos en Facebook de sus tocadas se volvieron virales y sus seguidores aumentaron.

No obstante, esa apertura en las redes sociales también las expuso a amenazas de muerte que, según las chicas, han sido hechas por musulmanes acérrimos de línea dura.

“Dijeron que si sacábamos un álbum, lo quemarían, y algunas personas amenazaron con decapitarnos”, dijo Eusi.

Más allá de las amenazas de muerte, también lidiaron con una forma más prosaica de desaprobación: “El director de nuestra escuela es un musulmán conservador y dice que la música es haram”, o prohibida bajo el islam, añadió Eusi.

 

 

 

NEW YORK TIME

 

 

nyo

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