En busca de un muro

Despistados y atentos que transitan por el Paseo de la Burrita se han percatado que desde inicios de año bajo un par de muros del distribuidor vial se observan andamios y personas trabajando en ellos. Conforme pasan los meses aquello que parecía am

orfo va tomando la apariencia de una historia que nos recuerda quiénes somos y de dónde venimos.

Los cómplices son Mauro Hernández, escultor pozarricense, Arturo Tempa, muralista xalapeño y Amado Flores, pintor tuxpeño; trío egresado de la Facultad de Artes Plásticas de la Universidad Veracruzana. Lo que inició con unas alas para ornamentar el Paseo de la Burrita, se convirtió en el estimulante de un ambicioso proyecto muralístico-escultórico que estará listo para antes de que acabe el año.

La obra consta de dos partes, el Poza Rica contemporáneo y el Poza Rica antiguo, en ésta se pueden distinguir tres esculturas adheridas a las columnas que soportan el distribuidor vial, dos de ellas representan la dualidad del hombre y la mujer, forjadores de la industria quienes sostienen en sus hombros el municipio moderno, en la parte inferior de ellos se encuentra esculpido el Jaguar y el Quetzalcóatl.

Con una técnica de modelado en cemento directo que se compone de un proceso de tres etapas, la maya, la capa del concreto y los detalles, Mauro trabaja en sus piezas mientras que Arturo y Amado integran el trabajo con la pintura.

Acompañados por el Cerro del Abuelo, la Maquinita, el reloj de la 20, las bimas y símbolos ancestrales como el maíz, los “Tlaloques”, nombre que le dieron a las dos esculturas que sostienen el primer mural, ya están casi listos y representan, según Mauro, el equilibro de la tierra.

“Debajo de ellos está nuestra raíz prehispánica, el obrero tiene a Quetzalcóatl que representa la cultura mesoamericana, él es el guardián de la cultura y el arte, representa al día… Son responsables de la creación de la humanidad, el Jaguar y el Quetzalcóatl son hermanos”, apuntó el escultor.

En la tercera intervención escultórica se encuentra el Poza Rica antiguo donde yace el señor Adolfo Rendón Rendón quien apagó aquel incendio en el Pozo 6 en 1947, para Mauro, la biblioteca que se encuentra en la colonia Petromex que lleva su nombre no es suficiente para conmemorar el heroísmo de este personaje que arriesgó su vida por la comunidad.

Pocos lo saben pero al querer recompensar el acto heroico del señor Rendón, se le ofreció dinero, casas, plantas de trabajo para sus familiares, pero lo único que él pidió a cambio fue una escuela para su colonia, primaria que hasta la fecha sigue en funciones y es una de las escuelas con mayor tradición en Poza Rica, la Benito Juárez.

“Muchas vidas en Poza Rica se han visto afectadas de manera positiva”, apunta Mauro, porque para el escultor, si el señor Rendón no hubiera arriesgado su vida para apagar ese incendio, tal vez la historia de la ciudad habría sido diferente.

El trayecto muralístico de Arturo Tempa ha estado forjado por varios proyectos a lo largo del país, sin embargo, ésta ha sido su primera incursión en la escultura, bajo la asesoría de Mauro, el resultado cada día va tomando más forma y estética.

Todas las tardes de lunes a domingo encontramos a este equipo trabajando sobre el paseo de la Burrita, llegan a las 8 de la mañana con el silbato de Pemex y se van cuando el sol ya no les regala luz para ver con precisión los detalles.

Mauro Hernández fue el responsable de reclutar al equipo, tiene su taller de escultura en la colonia Manuel Ávila Camacho, nació y creció ahí, hurgando la historia de Poza Rica.

Por: Griselda Cruz

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