El tesoro debajo de la catedral metropolitana

La actual arquitectura de la Catedral Metropolitana estuvo a cargo del ingenioso Manuel Tolsá.

También, por orden de Hernán Cortés se erigió su primera versión en 1573 sobre las ruinas adyacentes al Templo Mayor y de este último se extrajeron rocas para su construcción.

También sabemos que bajo la Catedral Metropolitana hay vestigios milenarios que han complicado la solidez de sus cimientos Y por supuesto no fue casualidad que el sitio donde está erigida fue un fulminante grito de conquista para el continente Hoy te compartimos algunos secretos milenarios, que viven ahí abajo, como un recordatorio de que allí se erigen orgullosos los restos de una cultura que nunca murió del todo y respira ahí abajo El basamento aún se encuentra bajo la Catedral, sepultada bajo una mole de piedra Este no ha dejado a la misma asentarse bien, y así la construcción, irremediablemente se hunde 6 cm cada año Para los mexicas, Tonatiuh representaba la era cósmica en la que nos encontramos, el Quinto Sol, y por ello era de especial veneración.

1. Los troncos de Ahuejotes

 

En el sótano, a la altura de la cabeza de quien allí se encuentre, sobresalen troncos de más de 400 años que aún se encuentran en buen estado, como una especie de soporte. Son de ahuejotes, un árbol cuya madera tiene la peculiaridad de no pudrirse mientras se encuentra bajo el agua. Por ello con ellos se construían las chinampas: se clavaban en el suelo, hacían un tejido de vegetales entre ellos, y luego se apisonaba la tierra sobre esa madeja.

2. La Roca de Tonatiuh

 

También se encuentra en el sótano. Se trata de una lápida cuadrada, en la que, labrada, se dibuja la imagen del dios solar, Tonatiuh. También lleva impreso el quincunce, símbolo considerado como unificador de la visión mesoamericana del mundo.

3. Templo de Ehecatl

Fue descubierto hace apenas, justo atrás de la Catedral Metropolitana. Abarca un cuadrado de unos 500 m. Se cree que es el templo más importante de la ciudad dedicado al dios del viento; de una figura peculiar, ya que su planta es cuadrangular, mientras que su parte posterior, que es de planta circular, servía para sustentar un templo de forma cilíndrica. Sobre los restos de esta pirámide se encuentran las criptas de los arzobispos.

 

 

 

 

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