El rey que pasó un día entero escondido en un árbol

Todos hemos tenido días en los que simplemente no nos apetecía ver a nadie y nos habríamos quedado encerrados en casa a la espera de un día mejor.

Pero mucho peor es cuando te tienes que esconder del mundo para salvar el pellejo. En ese sentido, poca gente tuvo un 6 de septiembre peor que el del rey Carlos II de Inglaterra en el año 1651.

Carlos era hijo de otro Carlos, en concreto del único monarca británico que ha sido ejecutado. Esa ejecución había dado paso a la dictadura de Oliver Cromwell, algo que evidentemente no era del agrado de Carlos II. Así que reunió a un ejército de fieles a la monarquía para intentar recuperar su trono. No le fue muy bien. De hecho le fue tan mal que a punto estuvo de seguir los pasos de su padre. Perdió la batalla de Worcester y tuvo que huir apresuradamente.

Con los secuaces de Cromwell pisándole los talones, Carlos tuvo que aceptar la salida que le propuso uno de sus fieles: esconderse dentro de un roble durante todo un día. Seguramente pasó la jornada meditando como había dado su vida ese giro inesperado.

Pero la cuestión es que el roble, por incómodo que fuera, le salvó la vida, ese 6 de septiembre. Y si no le hubiera salvado la vida, no habría podido volver a Inglaterra 10 años más tarde para sentarse finalmente en el trono. Tan crucial fue el papel de ese roble que fue conocido durante años como el Roble Real. De hecho, eso para el árbol fue una desgracia, porque acabó muriendo por culpa de los turistas que venían a sacarle ramas y trozos de corteza. Y ojo que estoy hablando de turistas del siglo XVI y XVII.

Pero vamos, que lo que tendrías que recordar es que, por mal que te vaya el día hoy, recuerda que podría ser peor, podrías ser un monarca escondido dentro de un árbol.

Cadena Ser

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