El nacimiento de Tenochtitlán y la peregrinación

La fundación de Tenochtitlán, ahora Ciudad de México, fue un hecho en donde la historia se mezcla con la leyenda. En su época de esplendor era una de las ciudades más grandes del mundo y la cabeza de la ciudad que regía gran parte de Mesoamérica.

Existen varias versiones de la fecha del suceso fundacional de Tenochtitlán. Algunas fuentes apuntan que ocurrió un 12 de diciembre, otras aseguran que fue el 18 de julio, sin embargo la más generalizada dice que ocurrió el 13 de marzo en 1325.

La historia dice que los mexicas salieron de Aztlán guiados por Huitzilopochtli en busca de “la señal” (el águila sobre el nopal) que indicaría el lugar exacto donde deberían fundar su ciudad, México-Tenochtitlán

El suceso fue registrado en códices, el más conocido es la Tira de la Peregrinación, elaborado en papel amate doblado a manera de biombo, donde cronológicamente se narran los años transcurridos, nombres de los lugares por donde caminaron y se establecieron temporalmente, así como los principales acontecimientos que ocurrieron durante el viaje.

En esta tira desde la salida de Aztlán hasta la ceremonia de fundación de México-Tenochtitlán el periodo comprende 210 años, lo que quiere decir que se cumplieron cuatro periodos de 52 años, el ciclo calendárico fundamental de la cultura mexica.

Así, el mismo año de su partida los migrantes encontraron la imagen de Huitzilopochtli en una cueva del cerro de Culhuacan. Más tarde ocho pueblos vecinos se unieron a ellos: los matlatzincas, tepanecas, tlahuicas, malinalcas, colhuas, xochimilcas, chalcas y huexotzincas.

A partir de este momento Huitzilopochtli les indica que debían seguir solos hasta el final, y así lo hicieron, cargando la imagen de Huitzilopochtli y sus objetos sagrados.

Al reconstruir el viaje desde Aztlán la primer ciudad que pudieron identificar los sacerdotes mexicas fue Tula, la ciudad fundada por Quetzalcóatl. Según el relato del recorrido, los peregrinos se establecieron en 20 sitios más antes de encontrar los islotes donde fundaron su ciudad de Tenochtitlán.

De Tula siguieron a Atlitlalaquian, donde “el agua se resumía en la tierra”; luego pasaron a Tlemaco, que se identificaba con un sahumador; a continuación llegaron a Atotonilco, cuyo nombre derivaba del agua hirviente de sus manantiales, y a Apaxco, cuyo cono volcánico lleno de agua les recordaba una vasija; en Zumpango levantaron un muro de cráneos, junto a Huiztepec, “el cerro de los huizaches”; de ahí pasaron a Xaltocan y cruzaron en canoas los lagos norteños de Acalhuacan.

Ya en la vertiente occidental de la cuenca lacustre, se establecieron en Ehecatépetl, “el cerro del viento”, y después llegaron a Tolpetlac, “donde se tejen las esteras de tule”; de ahí se dirigieron a Coatitlán, abundante en serpientes, y luego a Huizachtitlán, donde aprendieronde los chalcas el aprovechamiento del cultivo de los magueyes para la obtención del pulque.

Tecpayocan fue el siguiente punto del recorrido, el cual se reconoce por los cuchillos de pedernal; más tarde arribaron a Pantitlán, un resumidero en el lago que se identificaba por sus banderas; de ahí continuaron hasta Amalinalpan “agua de mallinalli”, territorio ya del señorío de Azcapotzalco, donde se les impidió seguir, por lo que regresaron a Pantitlán, para después pasar a Acolnáhuac, “donde hace recodo el agua”, y cruzar por Popotla, Techcaltitlán y Atlacuihuayan, antes de llegar a Chapultepec, un cerro en medio de un hermoso bosque, donde fueron derrotados por un conjunto de pueblos enemigos que apresaron a sus jefes guías y los condujeron prisioneros a Colhuacán

En este lugar los mexicas aprendieron las costumbres de la gente del lago, y después de una guerra contra Xochimilco, de la que salieron triunfantes, partieron en busca del sitio prometido para fundar en medio de unos islotes al occidente del lago de Texcoco, la ciudad de Huitzilopochtli.

En todas estos lugares los peregrinos vivieron varios lapsos de tiempo, mientras descansaban, renovaban fuerzas y recolectaban alimentos para continuar el viaje. Al mismo tiempo en ellas enterraban a sus muertos y dejaron también a los enfermos y ancianos que no pudieron acompañarles.

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