“El Mictlán”

Para aquellos que morían de forma natural, los esperaba el noveno piso del inframundo, de acuerdo al universo mitológico mexica, pero para llegar al descanso eterno era necesario un recorrido largo y sinuoso, conocido como El Camino de los Muertos o Mictlán. El Mictlán, era un camino largo que no distinguía entre clases sociales.

De acuerdo a traducciones actuales, y al hecho de que los aztecas consideraban como punto cardinal el “centro”, el Mictlán se ubicaría al norte, no precisamente hacía debajo de la tierra. Su entrada se describe como un lugar oscuro y cavernoso, al que se llega descendiendo. Una vez que se entra ya no se puede salir, a excepción de dos animales considerados como mensajeros: el tecolote y la lechuza. Una vez emprendido el camino de los muertos, este los lleva a descender por bajadas violentas, entre montañas.

El orden preciso del Mictlán varia, según algunas traducciones del náhuatl que lo indican de la siguiente forma, en primera instancia se debe cruzar el Río Apanoyan, que era tan caudaloso que se necesitaría la ayuda de un perro, que llevará al muerto en su lomo. La importancia del perro radicaba en el trato a los animales en la vida de la persona, si se les había tratado bien y si el perro los reconocía como dueño, si no, este corría el peligro de quedarse en el Apanoyapan por toda la eternidad.

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