El Copilli Quetzalli o llamado comunmente “El penacho de Moctezuma”

El copilli quetzalli era símbolo del poder espiritual y político, y era usado en las ceremonias sagradas por el tlatoani. Las plumas en los penachos eran símbolos de conocimiento y de jerarquía de acuerdo al número de ellas; por lo tanto, el copilli quetzalli era para el uso exclusivo del Tlatoani, como máximo sacerdote en la ciencia de la espiritualidad y como representante del Supremo Consejo de Gobierno de la Gran Confederación del Aháhuac.

Los Españoles erróneamente lo llamaron penacho, su verdadero nombre es Copilli Quetzalli, son 400 plumas de Quetzal y cada pluma representaba 1 conocimiento adquirido. El Copilli Quetzalli era el máximo estandarte de sabiduría política y espiritual.

El copilli quetzalli, como muchas otras cosas, no eran de la pertenencia personal de tlatoani, sino eran objetos heredados de sus antecesores, por lo que este copilli pudo ser heredado y usado también por Cuitláhuac y por Cuauhtémoc, pero se le conoce como el Penacho de Moctezuma, ya que este Gran Señor se encontraba en la encrucijada histórica al momento de llegar los españoles.

En la cultura científica de nuestros viejos abuelos, el conocimiento de la energía universal y sus manifestaciones eran fundamento para su evolución. Ellos consideraron que esta energía cósmica por sí sola crea la vida… por sí sola integra la Mente Maestra, Universal, que ha establecido leyes que el ser humano debe atacar para vivir en armonía. Para nuestros abuelos nahuas nuestra Madre Naturaleza se manifiesta inteligentemente y para ella no existen las casualidades, porque la energía se sujeta a la LEY DE LA CAUSA Y EFECTO Y DEFECTO DE LA MISMA CAUSA: la Ley del Círculo o de la Serpiente que se basa la cola.

Con una altura de 116 cm y un diámetro de 175 cm, el Penacho de Moctezuma, que en realidad es un quetzalapanecáyotl o tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro y piedras preciosas, fue tan sólo uno de los 158 regalos del gobernante azteca para Hernán Cortés, quien a su vez decidió enviarlos al gobernante Carlos V del Imperio Romano Germánico (Carlos I de España).

Historiadores aseguran que ni Moctezuma ni los anteriores Tlatoanis mexicas utilizaban penacho. En cambio, para indicar su potestad, se ponían una especie de corona de lámina de oro llamada “copilli”, símbolo del más alto poderío, y que según todas las referencias iconográficas, Moctezuma II portó desde el principio de su reinado

Las investigaciones históricas sobre esta pieza indican que el penacho que Moctezuma envió de regalo a Cortés fue un tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro y piedras preciosas (quetzalapanecáyotl) de origen tolteca, no mexica, que fue elaborado para Quetzalcóatl, rey de Tula, o para alguno de sus sacerdotes a finales del Siglo 10. Por tanto, la pieza no tiene 500 años, sino mil.

Las autoridades del Museo Etnológico de Viena fueron quienes denominaron la pieza como “penacho de Moctezuma” (Kopfschmuck Moctezumas), aunque ya hay evidencias que descartan la posibilidad de que haya sido utilizado por el Tlatoani azteca; por esta razón la placa descriptiva colocada en el espacio de exhibición fue sustituida por otra con la leyenda: “Antiguo tocado mexicano de plumas para la cabeza” (Altmexikanischer Federkopfschmuck).

Durante años se ha creído que el quetzalapanecáyotl fue parte del patrimonio arrebatado durante la conquista, pero el investigador Patrick Johansson, del Instituto de Investigaciones Históricas (UNAM), considera errónea la creencia de que el penacho fue robado, “pues si algo nos han demostrado las evidencias, es que salió del territorio lícitamente”, pues se otorgó como un regalo a la reencarnación de Quetzalcóatl. Los aztecas se consideraban representantes de Quetzalcóatl. Creían que si este hombre-dios volvía, tendrían que entregarle todo el poder y los tesoros de sus tierras. “Moctezuma II era profundamente religioso y se mantenía a la altura de sus convicciones. Además del poder civil, como sumo sacerdote controlaba también la fuerza moral de su imperio”.

En noviembre de 2012, tras una minuciosa restauración de ocho años, el Penacho de Moctezuma regresó a vitrinas del Museo de Etnología. Especialistas de México y Austria trabajaron en el famoso tocado de plumas de quetzal engarzadas en oro y piedras preciosas. El majestuoso artefacto se exhibe junto a otros objetos de la época precolombina en el Museo de Etnología de Viena, en Austria.

Después de la restauración y estudios realizados al Penacho, se determinarían los riesgos que el objeto puede tener al ser transportado a México. Investigadores estudian la posibilidad de que la pieza sea transportada en barco y, en caso de ser posible, se presentará temporalmente en nuestro país.

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