El chocolate, regalo de los Dioses a la humanidad

La mitología atribuye al dios Kukulkan quien ofreció a los mayas el cacao (kakaw, en lenguaje maya) y estos para agradecerlo y para honrar al dios del cacao, celebraban un festival anual en abril, un evento que incluía sacrificios de animales con marcas pintadas de chocolate, ofrendas de cacao, plumas, incienso e intercambio de regalos.

Según los aztecas, el dios bueno y sabio que habia traido consigo las semillas de cacao, fue Quetzalcoatl, quien lo regalo a su pueblo para que disfrutaran del manjar que los mismos hijos del Sol apreciaban

La planta de cacao /theobroma, cacao/ ofrece unas vainas alargadas que contienen semillas, que son la base de los productos elaborados con chocolate. Esta planta solo puede crecer en las tierras bajas tropicales, donde no llegan las heladas. Se tiene por cierto es que las primeras evidencias de su uso humano se encuentran en territorio mexicano, en las culturas pre-hispánicas. El botánico sueco Carl von Linné en el Siglo, XVIII denomino a l cacao “Theobroma”, palabra griega que significa para “comida de los dioses”, y cacao al arbusto de donde se obtienen las semillas. En tiempos precolombinos, el cacao más exquisito lo producía la planicie del Soconusco, zona costera de Chiapas y Guatemala. Cuando los aztecas establecieron su imperio, como no podían cultivar en el altiplano, enviaron sus ejércitos a conquistar el Soconusco, y poder recoger la producción del cacao, también se cultivaba a todo lo largo de las tierras bajas mayas, incluyendo Petén y Yucatán.

El Instituto Nacional de Antropología e Historia de México publicó estudios de las Universidades, en los que los análisis de carbono 14 aplicados a una vasija encontrada en las excavaciones de Cerro Manatí, en Veracruz, determinan que está datada 1750 a. C. y contiene restos de teobromina componente que indica la presencia de cacao. Los estudios arqueológicos de Honduras ratifican que ya 1000 a. C. se consumía el chocolate en la región y que probablemente en ésta el consumo se inició hacia el 1500 a.C y que fueron los olmecas de la costa del golfo de México quienes descubrieron el proceso para preparar el chocolate.

Los mayas, preparaban el chocolate caliente y muy amargo en las ceremonias o ritos de paso como celebración de nacimientos, matrimonios, toma de hábitos sacerdotales y en las despedidas al más allá. El proceso consistía en secar y tostar las simientes que después se trituraban, y se les añadía canela, vainilla o pili (un picante), se pasaban a través de un proceso de fermentación y el resultado se cocía en agua, logrando un liquido espeso, similar en aspecto al “chocolate a la taza que tomamos hoy los españoles”.

Entre los mayas y aztecas, el chocolate era una bebida prestigiosa, reservada a la realeza, la nobleza, los mercaderes, y los oficiales guerreros de alto rango. Hacia el año 450 d.C, se empezaron a colocar vasos magníficos, llenos de bebidas de chocolate, en las tumbas de los reyes mayas. Vasos con textos jeroglíficos en los cuales se describe el sabor particular del chocolate servido. De hecho, casi todos los vasos cilíndricos pintados o labrados en los entierros mayas clásicos eran recipientes para chocolate.

La incorporación de azúcar, a esta bebida, es una idea con origen incierto, el cultivo de azúcar los españoles en América pudo haber facilitado que fuese allí donde se mezclasen ambos productos por primera vez. Se conoce como cierto que fueron los primeros conocidos que utilizaron estas formulas las ordenes religiosas, las monjas de un convento de Oaxaca (México) y monjes del Monasterio de Piedra, en Zaragoza (España) son los dos lugares, donde se puso en práctica esa combinación. Este alimento se proporcionaba en España como reconstituyente por los religiosos en los Monasterios de los Caminos de Santiago a los peregrinos.

En México se tomaba con profusión, tanto que en las iglesias durante los sermones las damas tomaban tazas de chocolate servidos por elegantes criados. Los clérigos se soliviantaban porque se atribuía al chocolate un poder excitante y era irreverente hacerlo en el templo ante Dios, tras tensiones y desacuerdos, el Obispo de Chiapas tuvo que intervenir para prohibir su consumo dentro de las iglesias y amenazó con excomulgar a quien siguiera con esa práctica irreverente.

A finales del siglo XVII aparecen las primeras chocolateras: tanto el recipiente en el que se preparaba específicamente el chocolate como el que se utilizaba para servirse. El primero era resistente al fuego, a menudo de cobre estañado, bastante alto y con un orificio en la tapa para permitir la salida del mango del molinillo con el que se daba vueltas al chocolate. La chocolatera de servicio /de porcelana o de plata/ tenía una tapa con un asa para facilitar su apertura y el mango de madera estaba colocado en ángulo recto. Para asegurar la estabilidad al hervir a menudo se colocaba en un soporte con tres patas altas lo que permitía situarla sobre un hornillo de alcohol. También se fabricaron tazas especiales para el chocolate.

La elaboración artesanal del chocolate se sustituyó en 1777 en Barcelona por la mecánica. A comienzos del siglo XIX, con el desarrollo de las plantaciones de cacao por todo el mundo, la industria del chocolate se organizó y perfeccionó.

El primer paso importante fue la solidificación del chocolate para obtener la tableta. En Turín el Italiano Doret, logro solidificar el chocolate.

En 1819 se instala en suiza La primera fábrica de chocolate.

La primera tableta se fabrico en Inglaterra sobre 1847, con una mezcla de licor, cacao y azúcar que se presentaría comercialmente en Birmingham en 1849 bajo el nombre de Chocolat Dèlicieux à Manger. (Delicioso chocolate para comer)

El importante acontecimiento de la fabricación de bombones comenzó en Italia.

Los suizos desde 1875, produjeron el chocolate con leche, creada por Nestlé.

Durante el siglo XVII se enfrentaron dos costumbres de degustación del chocolate: la española del chocolate espeso donde se mojaba pan o pasteles y la francesa prefería el batido espumoso para beber.

Hasta principios del siglo XIX, tanto en el Viejo como en el Nuevo Mundo, el chocolate fue una bebida demasiado cara para que la disfrutara la gente común. El método de extraer la manteca de la pasta del cacao, condujo a la transformación del chocolate, de una bebida a un producto sólido. El cultivo del árbol del cacao se difundió a través del globo.

En la segunda mitad del Siglo XIX, los suizos inventaron un proceso para refinar aún más el chocolate. Dicho proceso denominado conchado, consiste en pasar la pasta entre unos discos de porcelana durante varias horas, lo que produce un chocolate suave que se funde en la boca.

Empresarios muy ingeniosos aportaron a esta industria, sus experiencias con maquinaria eficaz, y mejorando fórmulas, son nombres por todos conocidos: Hershey, Kohler, Lindt, Nestlé, Peter, Suchard y Tobler.

La variedad criolla del chocolate es la más exquisita, rara en España, y una bebida común en Centroamérica.

En Ámerica Quaker Milton Hershey introduce la tableta de chocolate con leche y almendras a principios del siglo XX.

El cacao, tuvo la función de moneda en la antigua Meso América. Sabemos que para los aztecas y mayas al tiempo de la conquista española, las semillas de cacao servían como medio de intercambio en las transacciones de los mercados, y circulaban como moneda así que era una época increíble: “cuando el dinero crecía en los árboles”.

En las tiendas españolas de posguerra había carencias y se ofrecía chocolate con un contenido alto de algarroba. En Cuenca detrás de la calle del Agua, había una pequeña fabrica de chocolate exquisito sin mezclas extrañas, que suministraba a pastelerías, el único operario era el dueño, y en el verano me “contrataba”unos días con la misión de tostar cacao en un artefacto manual que era como un bombo de la lotería, aunque completamente cerrado, embutido en una estufa de leña, había que girar el bombo con una manivela para que se tostara por igual. El chocolate se conseguía mezclando azúcar con el cacao tostado y una pasta semilíquida al que denominaba grasa de cacao. De la fabricación el momento más sublime y gratificante cuando se volcaba el chocolate fundido sobre moldes y unas gotas caían fuera, al solidificarse eran recogidas por mi, era exquisito lo puedo asegurar.

El chocolate es un producto energético de rico sabor que hemos disfrutado los niños en toda una gama de deliciosas combinaciones, y los que ahora somos adultos continuamos tomándolo en menor cantidad, y con ello disfrutando de sus sabores, la ciencia asegura que el chocolate contiene un componente químico que induce a la felicidad:

Agradecemos a los generosos Aztecas y Mayas el habernos dejado participar del regalo exquisito que recibieron de sus dios mítico: Kukulkan, y que ellos en un acto de magnanimidad ofrecieron a los demás en un hermoso acto de solidaridad.

 

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