El aspecto físico de los Mexicas

Durante la conquista de México, los cronistas de la época, hicieron vivas como detalladas descripciones de los habitantes como flora y fauna de aquellas tierras más alla del mar, pero quizá de las cosas que mas llamaban su atención, era el aspecto de sus habitantes, en específico del pueblo mexica, que fueran miembros del imperio a quien habían derrotado los españoles.

El azteca común, ante todo era un campesino y un soldado, por ende su físico estaba adaptado a los menesteres de las armas y el trabajo agrícola, por lo que era un soldado agricultor.

Como la mayor parte de los indígenas de México, eran bajos de estatura, entre 1.54 y 1.65 , grueso y de cabeza grande. Incansable, estaba acostumbrado a caminar desde la niñez y podía llevar una carga de treinta y cinco kilos durante quince horas al día. Sus brazos eran largos y sus pies grandes en proporción a su altura; su porte era erecto y con tendencia a dirigir los dedos del pue hacia adentro; los arcos del pie, como pueden verse en los códices, eran muy elevados.

La cabeza era caracterizada por los ojos negros azabache, con párpados con el pliegue en la comisura del ojo que le daba una forma almendrada. Sus cabellos eran ocuros, gruesos, abundantes excepto en su cuerpo y en su cara.

La cara de los aztecas era hecha para una nariz mas prominentemente ganchuda romana que destacaba más en la edad avanzada. Su color variaba de oscuro a moreno claro; la cara podía adoptar un porte feroz y con frecuencia una gran dignidad, una expresión que llevaban en la batalla o al hablar.
Las mujeres aztecas eran naturalmente más pequeñas (1.42) y delicadas.

Y sin embargo. Era una fragilidad falsa.

Daban a luz con rapidez, a menudo en las milpas; seguían a sus hombres en marchas prolongadas y llevaban parte de su carga, incluyendo al niño inevitablemente. Muchas de ellas eran de apariencia notable; los españoles lo pensaron así, las encontraron atractivas y se casaron con ellas.

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