El Anono, pueblo de la montaña y su pasado comanche

Cuando en 1545 el agustino, Fray Antonio de Roa, pisó por primera vez lo que hoy es el municipio de Tamiahua, conoció un pueblo enclavado en “la montaña” al que le tomó mucho cariño, a tal grado de que puso en marcha un proyecto para construir una ermita. Ese pueblo es El Anono, ubicado al poniente de la cabecera municipal, en la zona limítrofe con Naranjos y Cerro Azul.

Este es uno de los pueblos más antiguos de la Huasteca y quizá de Mesoamérica. En sus venas corre sangre ancestral de tribus tének y comanches originarios de Norteamérica, que se asentaron en esta área tras seguir el llamado de Pijchal (la serpiente de los 7 colores del cielo o arcoiris).

Hasta hace pocos años, El Anono guardaba celosamente sus secretos ancestrales, entre ellos, la existencia de vestigios arqueológicos y petroglifos de miles de años. Aún hoy en día se sabe poco de la historia de este lugar enclavado en las faldas de la Sierra de Otontepec.

La celebración del Ochavario, 8 días después del Día de Muertos, se convirtió en una fiesta que permitió la interacción con otros pueblos cercanos y gracias a ello, miles de personas de toda la región acuden a esta gran celebración religiosa con toque de misticismo.

En El Anono, la tradición oral es riquísima y cautivadora, al grado de que parece que no existen límites entre la leyenda y la realidad. Aquí se cuentan historias que podrían tener sus orígenes en el viaje que hicieron los comanches por todo el noroeste de México, para después cruzar por el centro del país y llegar a tierras de lo que hoy es la Huasteca.

Cerca de este núcleo poblacional, hay vestigios arqueológicos no registrados y en algunos domicilios, se guardan petroglifos. Hay tanta historia por descubrir que, en cada cerro o arroyo, aparece algo del pasado.

Fray Antonio de Roa bautizó estas tierras como “El Pueblo de la Montaña” y cada que recorría esta región, su parada obligada era en El Anono. Desde aquí seguía su camino a Temapache, bajaba hacia el río Pantepec, cruzaba por Doctor Montes de Oca (Álamo) y se encaminaba hacia Tuzapan (límites entre Puebla y Veracruz), para seguir su ruta hacia México.

Pocos son los pueblos que aún guardan celosamente su pasado histórico y sus tradiciones orales y El Anono es uno de ellos.

Comments

comments