El acueducto de Tenochtitlan

Al estar México-Tenochtitlán rodeada de lagos -unos de agua dulce, no potable y otro de salada- necesitaba acarrear de manantiales la que requería para abastecer una población que se calcula llegó a 200 mil habitantes. Probablemente en un principio se llevaba en tinajas de barro trasladadas en canoas, y al crecer el número de habitantes se pensó en un método más eficiente. Así surgieron los acueductos. Una interesante investigación de Cecilia Moreno y Antonio Camarena nos habla del primero que se construyó para traer agua de Chapultepec, durante el reinado de Moctezuma I, en la segunda mitad del siglo XV.

Aunque el trazo más directo era sobre el lago, la construcción presentaba dificultades técnicas, por lo que se optó por llevarlo de Chapultepec hasta la calzada de Tlacopan -hoy Tacuba-, que comunicaba Tenochtitlán con tierra firme, para aprovechar sus terraplenes. El acueducto consistía en una cañería de barro a cielo abierto que se apoyaba directamente sobre la calzada. Previsores, los aztecas, con el fin de hacer reparaciones y limpieza sin que se suspendiera el abastecimiento, construyeron paralelamente un segundo canal junto al primero.

En sus Cartas de Relación al rey, Hernán Cortes, impresionado, los describe con minuciosidad: “Por la una calzada -dice- que a esta gran ciudad entran, vienen dos caños de argamasa, tan anchos como dos pasos cada uno, y tan altos casi como un estado, y por el uno de ellos viene un golpe de agua dulce muy buena, del gordor de un cuerpo de hombre, que va a dar al cuerpo de la ciudad, de la que se sirven y beben todos. El otro que va vacío es para cuando quieren limpiar el otro caño, porque echan por allí el agua en tanto que se limpia; y porque el agua ha de pasar por los puentes, a causa de las quebraduras por do atraviesa el agua salada…”

Años más tarde estos acueductos resultaron insuficientes y se construyeron varios más, que fueron en gran medida la base para los que se edificaron durante el virreinato, de los cuales existe vasta información que viene al caso recordar: el llamado de Chapultepec, cuya desembocadura era en la fuente Salto del Agua; los jóvenes investigadores explican que en realidad se llamaba de Belén. Y el acueducto que venía por lo que ahora conocemos como San Cosme y terminaba junto al convento de Santa Isabel, que ocupaba el predio en donde hoy se encuentra el Palacio de Bellas Artes; ese era en realidad el de Chapultepec, cuyo origen fue el que construyeron los mexicas.

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