Datos históricos de la Danza de los Tecuanis de Acatlan de Osorio Puebla

Empezaremos por agradecer al distinguido amigo y paisano don Efrén Jiménez Ariza (danzante consagrado) por haberme explicado y obsequiado la mayor parte del presente argumento, para hacerla extensiva a todo aquel que tenga el interés de saber el origen de la famosa danza de los tecuanis dentro del folclor mexicano, don Efrén Jiménez Ariza originario de Acatlan de Osorio puebla y residente del barrio de san Rafael de esta ciudad. Cuenta que los datos obtenidos de sus antepasados, datan desde el año de 1800 época en que el virreinato español sufria los primeros brote de la discutida revolución de independencia de 1810.

Desde muchos años atrás, don José de la cruz Xoloxtli, originario del rancho de Cuahuahutla, perteneciente al pueblo de Tehuitzingo dentro del distrito de Acatlan de Osorio puebla, conservaba ya unos apuntes acerca de los datos históricos de los Tecuanis, contó el señor Xoloxtli que sus bisabuelos, habían asistido a una de la tantas ferias que se celebran al santuario del señor de Chalma del Estado de México a rendirle culto al patrón mencionado; es ahí donde conocieron la danza por primera vez, claro esta que les gusto mucho, que hablaron con el maestro de tal danza para que le enseñara y se conociera la historia con el nombre de los Tecuanes.

En las raíces náhuatl se pronuncia “Tecuanis”, que quiere decir el que come gente, pues bien el nombre del maestro de la danza era José fosetle del pueblo de Cocuila se sabe remotamente de dos tribus, la zapoteca y la chichimeca vivieron en las serranías de los limites con los estados de guerrero y puebla, siendo estas tribus capitaneadas por los hombres mas viejos, que eran los dos jefes conocidos en la lengua náhuatl como huehues uno se llamaba el viejo Lucas (zapoteca) y el otro el viejo Moranchi (chichimeca), que contaban con bastantes tierras y grandes criaderos de ganado vacuno, cabrio, y lanar, convirtiéndolos en pastores cuyo trabajo era pues, el cuidar aquellos rebaños que por medio del trueque cubrían sus necesidades personales, lo mismo sucedía con la venta a cambio de las pielas de los animales que cazaban, como era el venado, el conejo, la liebre, la ardilla, el mono, y toda clase de fauna de la región. Los danzantes sienten, gozan y bailan al son de la flauta y el tambor, saboreando cada nota emitida por el músico. Se forman en dos grupos, danzando de dos en dos en sendas filas. una columna la encabeza el viejo Moranchi, con todos sus hijos atrás de el y la otra columna el viejo Lucas con todos sus hijos, igual atrás de el. Los danzantes bailan al compás de la música, con movimientos de pies, y emitiendo gritos para dar sabor, gusto y singularidad a los diferentes ritmos y sones.

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