Cuyuxquihui: la ciudad sagrada olvidada por autoridades y turistas

PAPANTLA, VER.- Cuyuxquihui es una zona arqueológica ubicada en el Llano Papanteco, a unos veintidós kilómetros de El Tajín, veintinueve de la cabecera municipal y a dos de la comunidad Paso del Correo, para llegar se debe tomar el camino que lleva a la comunidad La Reforma, perteneciente también a Papantla. La “otra ciudad sagrada”, se presume fue construida por los Totonacas en el año mil doscientos, después del abandono del Tajín.

Sus constructores eligieron esta explanada en el Cerro Blanco, luego modificaron el terreno mediante terrazas escalonadas y construyeron muros de contención. Lo que en conjunto le dan a esta zona, el aspecto de una zona fortificada, aunque se sabe que ésta no fue su función.

Incluso el área ocupada por los Totonacas, llegaba hasta la orilla del río Tecolutla, pero el espacio, abierto al público es sólo de 20 hectáreas, en las cuales se encuentra una serie de plazas y edificios funcionales. Se sabe que este lugar fue abandonado 300 años después de su construcción, debido a que fue destruido por fenómenos naturales.

Cuyuxquihui es una palabra compuesta del idioma totonaco, “cuyux” armadillo y “quihui” palo, madera o árbol; árbol de armadillo, en alusión a un árbol que florece en las montañas inmediatas y cuya corteza es similar al caparazón de ese animal.

Se ha comprobado la existencia de rasgos arquitectónicos, como muros de contención, con orientación norte-sur en la explanada; por la altura son relativamente inaccesibles por el poniente, del lado oriente hay un acantilado que produce el efecto de aislamiento o protección. Es probable que las necesidades de protección fueran una consecuencia de la caída de El Tajín, y el movimiento poblacional que hubo.

Después de Tajín, Cuyuxquihui se convirtió en un importante centro ceremonial. La construcción de edificios fue sobre plataformas niveladas sobre la ladera del terreno, similar a Tajín Chico. Las primeras construcciones utilizaron materiales selectos, unidos con morteros, enjarres de estuco grueso y pintado.

Cuyuxquihui fue conquistado por los aztecas hacia 1465, probablemente esta es una de las razones más importantes por las que se originó la mezcla de elementos totonacas, mexicas y huastecos.

Entre sus edificios más importantes se encuentran el Edificio 1, que es piramidal de cuatro cuerpos. Tiene un pequeño muro vertical; se han encontrado restos de pintura azul y roja; se encontró aquí un cuchillo, cerámica fina y tabletas con el relieve de Quetzalcóatl.

El Edificio Sur, se considera como la estructura más antigua del lugar. El Edificio III, esta estructura fue remodelada en tres ocasiones; la última, en 1400 después de Cristo, tiene influencia Azteca. Sobre la estructura se encontró un monolito de dos metros de altura.

Los edificios IV y V, también son llamados “dos unidos”; en la parte superior ambos tienen una pequeña plataforma en la que seguramente se desplantaba una construcción ahora desaparecida. El Juego de Pelota, es una cancha de 72 metros de largo por 4 de ancho, mismo que fue construido sobre un accidente topográfico.

::::INAH, indiferente :::::

A pesar de que se conocen todas las bondades que ofrece este sitio, pobladores lamentan que el Instituto Nacional de Antropología e Historia, nada ha hecho por generar recursos para rescatar, estudiar, y proteger este tesoro prehispánico, que al igual que El Tajín, es un legado de la cultura Totonaca, mismo que actualmente es presa de la naturaleza y los actos vandálicos, principalmente el saqueo.

En más de una ocasión, la población se ha organizado para pedir apoyos a la dependencia federal, pero la respuesta ha sido nula, la entrada al sitio no tiene vigilancia, no hay personal que atienda, oriente y proteja el lugar, a escasos metros se ubican casas particulares, no obstante ni siquiera ellos se preocupan de vigilar el tesoro que tienen como “vecino”.

Los habitantes que sí se preocupan por el sitio, denunciaron que El edificio 1, en una de sus caras, presenta afectaciones. “Personas sin escrúpulos y en total ignorancia decidieron rayar “Te amo Rafael”, como si se tratara de una pared, o una barda, y no una herencia de los antepasados, lo cual lamentamos profundamente, pero todo esto es consecuencia de que el INAH, no tiene interés en este sitio”, afirman.

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