Cumplen semana sin recibir clases

Castillo De Teayo, Ver.- Madres de familia del jardín de niños “Federico Froebel”, de la comunidad de Mequetla, se inconformaron este martes debido a que sus hijos llevan una semana sin recibir clases.

Las mujeres explicaron que el kínder resintió daños durante el sismo del pasado 19 de septiembre, sin embargo hasta ayer no se había presentado la enlace regional de la Secretaría de Protección Civil, Rocío Pineda Márquez, para valorar si los daños representan riesgo para los niños.

Indicaron que tras el sismo del martes de la semana pasada, el director municipal de Protección Civil, Guillermo Ruiz Hernández, acudió el viernes siguiente y tomó evidencias de las grietas en paredes, pisos y losas de varios salones de clases, así como en el baño de los niños.

Además, Ruiz Hernández les dio a conocer que se solicitaría una inspección por parte de Pineda Márquez, a quien han estado esperando durante una semana y no se ha presentado, bajo el argumento de que ha recorrido otros municipios de su zona para constatar otras afectaciones.

El caso es que han pasado ocho días y no se ha determinado si los daños en el plantel representan riesgo para los casi 80 alumnos, quienes ya perdieron una semana de clases.

Ante esta situación las madres solicitaron permiso para utilizar el aula de enseñanza de la Iglesia Adventista del Séptimo Día, ubicada justamente a un costado del plantel, donde a partir de este miércoles los niños empezarán a recibir clases.

Para ello, ayer realizaron intensas jornadas de limpieza para acondicionar el inmueble, al cual trasladarán el mobiliario básico desde la escuela.

Mientras tanto, cabe mencionar que el personal docente del jardín de niños, cuya directora es la maestra Isabel Cristina Guerrero Zúñiga, se ha estado presentado en su horario habitual para cumplir con sus jornadas laborales, aunque no han podido dar clases.

En el kínder, ubicado en el centro de la comunidad, se observan cuarteaduras visibles en paredes, losas y pisos de algunos salones de clases, así como en el baño de los niños, dónde pedazos del revoque se desprendieron y cayeron sobre un lavabo y en el piso.

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