Cumple Papantla 108 años de ser elevada a Ciudad, fue fundada en 1230

PAPANTLA, VER.- Provenientes de la región central norte del país, los Totonacas fueron un pueblo que convivía con los Aztecas o Mexicas, de quienes se independizaron para buscar sus propias tierras, llegando hasta la laguna de Tamihaua y más tarde tras ser expulsados por los Chichimecas, se establecieron en la región del Tajín, fundando el Totonacapan libre, precursor de la que sería la ciudad de Papantla.

El reconocido profesor Zenón Ramírez, quien es historiador e investigador independiente, dijo a La Opinión, que el pueblo Totonaca empezó a construir grandes edificaciones, floreciendo la arquitectura, la escultura y la cerámica en su máxima expresión, razón por la que la población de Papantla creció alrededor de la ciudad de El Tajín.

De acuerdo con documentos históricos, en tiempos de la Colonia ya se le denominaba a la ciudad, “Alcaldía Mayor de Papantla” y estaba a las órdenes de la Real Audiencia de México y de los Virreyes de la Nueva España, teniendo una enorme extensión que abarcaba a los ahora municipios de: Cazones, Coatzintla, Coyutla, Espinal, Coxquihui, Chumatlán, Filomeno Mata, Gutiérrez Zamora, Mecatlán, Poza Rica, Progreso de Zaragoza, Tecolutla y Zozocolco de Hidalgo.

El entrevistado destaca que en algún tiempo, a Papantla se le conocía como “Villa de Santa María de Papantla”, siendo en el año de 1910 que adquiere la categoría de ciudad, denominándose Papantla de Hidalgo, sin embargo, el 20 de Diciembre de ese mismo año, en homenaje y reconocimiento al ilustre Insurgente Totonaca de tiempos de la Independencia, Serafín Olarte, la ciudad cambia de nombre a Papantla de Olarte.

El docente, quien ha dedicado gran parte de su vida a la cultura, recordó que en el año 2010 se celebraron los primeros 100 años de que Papantla fue elevada a la categoría de ciudad, llevándose a cabo grandes festividades, destacando la instalación de una “cápsula del tiempo” en la catedral, se acuñó la moneda conmemorativa y los billetes de la celebración.

Por Juan Olmedo

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