¿Cuándo y dónde vivió Quetzalcoatl mientras vivió en la tierra?

Muchos mexicanos hemos escuchado o leído sobre los lugares sagrados para las principales religiones del mundo, pero tristemente desconocemos que, en nuestro propio país hace cientos de años, existió un profeta que caminó entre nuestros antepasados llevando un conocimiento sobre la realidad más allá de la comprensión de muchos. Te hablo de Ce Acatl Topiltzin Quetzalcoatl, el gran profeta de Anáhuac, que fue reconocido desde el sur de Estados Unidos hasta Centroamérica por la sabiduría que llevó de ciudad en ciudad hasta que un día decidió retirarse, con la promesa de regresar algún día.

El primer lugar sagrado donde encontramos el origen de Quetzalcoatl es Amatlán, en Tepoztlán, Morelos, que es donde nació este gran señor en el año 947. Su nacimiento estuvo rodeado de milagros: Fue anunciado a su madre por un pez, cuando ella aún era virgen y, en cuanto nació, las parteras trataron de matarlo arrojándolo al agua, pero el niño sobrevivió y fue criado en secreto por sus abuelos.

A la edad de 13 años, el joven Topiltzin fue enviado a estudiar a la ciudad de Xochicalco, que se encuentra en el actual municipio de Miacatlán, estado de Morelos, y en el año 977 fue elegido gobernante de Tula, en el actual estado de Hidalgo. Se dice que era un hombre muy meditativo que pasaba horas reflexionando el sentido de la existencia de la humanidad.

Se dice también que fue un gran jefe de estado que convirtió a Tula en una gran ciudad en la que ordenó construir grandes y hermosos edificios e impulsó el desarrollo de las artes.

Poco después de su llegada al poder, Topiltzin recibió la visita de unos brujos que lo engañaron y embriagaron y él se sintió tan avergonzado que abandonó su reino y se fue a vagar por la tierra. Durante años este gran señor visitó los pueblos más diversos, aprendiendo de sus costumbres y creencias, y finalmente llegó a la ciudad maya de Chichen Itzá, en el actual estado de Yucatán, México, donde pidió refugio. Allí lo recibieron compartiendo con él los grandes secretos de la toltequidad y, debido a su sabiduría, los mayas le nombraron Kukulkan.

Después de algunos años entre los mayas, Topiltzin regresó al centro de México y se radicó en la ciudad de Cholula, en el actual estado de Puebla, México, ciudad de la que hoy sólo queda un gran templo en el que fue colocado en su cima, una capilla católica.

“Los hechos grandes y maravillosos de Topiltzin, son recordados entre los indios, ellos recuerdan tantos milagros, que no me atrevo a hacer ninguna declaración sobre eso, sin embargo, la historia de su vida me ha impresionado grandemente y me ha conducido a creer que puesto que los naturales son criaturas de dios, capaces de salvación, el no puedo haberlos dejado sin un profeta, y ese profeta fue Topiltzin”.
Fray Jerónimo de Mendieta, Historia eclesiástica indiana.

Las enseñanzas de Quetzalcóatl fueron recopiladas en un libro llamado Huehuetlahtolli, que en la actualidad se encuentra perdido.

Según la leyenda, en el año 999 Topiltzin subió a una montaña y se incendió a sí mismo con su fuego interior:

“Según sabían, fue al cielo y dicen los viejos que cuando murió, durante cuatro días no apareció, pues fue a morar entre los muertos, pero al octavo día apareció la gran estrella que ellos llaman Quetzalcoatl, añadían que fue entonces cuando se entronizó como señor”.
Anales de Cuautitlan

Pero la partida de Topiltzin no había sido definitiva. Según afirma un poema mexica, unos años después apareció nuevamente y, después de reunirse con sus seguidores, les dijo que no estuvieran tristes, pues él regresaría nuevamente a la Tierra cuando se cumplieran los ciclos. Luego se encaminó hacia la costa del Golfo de México, arrojó su manta bordada de serpientes al mar, subió en ella como si fuese una balsa y se fue navegando hacia el horizonte.

Tuul

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