Cuando el hambre aprieta

“Cuando aprieta el hambre nos vamos a nuestras casas; después de seis horas, casi siete. Vemos que no nos cae ninguna chamba y nos retiramos con las manos vacías, con sentimientos encontrados y molestos algunas veces”; es la realidad de decenas de obreros que acuden diariamente y desde temprana hora al parque de “La Madre” con la esperanza de lograr algún empleo temporal.

Con la responsabilidad de llevar el sustento a sus familias; una carga más pesada que las herramientas que lleva en sus mochilas, obreros que en años anteriores disfrutaron la bonanza petrolera, pasan horas esperando llegue algún contratista y les ofrezca trabajo.

POR ÁNGEL SCAGNO CASTILLO
FOTO ENRIQUE GONZÁLEZ MORALES

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