Crisis migratoria

Una familia en el llano papanteco llora la pérdida de uno de sus integrantes; no hay tiempo para el luto pues debe realizar los engorrosos trámites para su repatriación desde Estados Unidos. Mientras esto sucede, en el municipio de Tantima, un grupo de 170 migrantes centroamericanos fueron abandonados a su suerte por el pollero que los llevaba a la frontera norte, huían de la pobreza y violencia en sus pueblos. Son ahora signos de la crisis migratoria que se vive en México y de las penurias por las que pasan quienes anhelan una mejor oportunidad de vida.

Rubén Salazar, del Movimiento Migrante Mesoamericano (MMM), comenta que si bien el flujo de migrantes en tránsito por el país había disminuido en los últimos años, los recientes acontecimientos son muestra de que se está recrudeciendo la problemática y cada vez se tornará más violento, por la incidencia de los bandas del crimen organizado que están controlando las rutas migratorias.

Advierte que los migrantes, mexicanos o centroamericanos, solo son vistos como una fuente de recursos para los criminales y como bandera política para los legisladores. Los primeros jamás antepondrán la seguridad de quienes les pagan para cruzar la frontera y, los segundos, no han vigilado se cumpla con las leyes migratorias y se garantice la seguridad de quienes transitan por el país hacia Estados Unidos. Además, las autoridades se empeñan en ocultar las cifras y con ello, la verdadera magnitud de la crisis.

“Hemos escuchado a políticos decir que ‘no importa que tan alto sea el muro, nos lo vamos a seguir saltando’, pero no podemos decir eso tan a la ligera, porque en realidad, causaría muchísimo mas muertes y quienes pierden la vida son los migrantes, no las autoridades”, interpeló el activista.

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