Crece presión republicana para poner fin a separación de familias

Donald Trump está cada vez más solo en su partido por la separación de padres e hijos inmigrantes indocumentados en la frontera. El presidente estadounidense defendió este martes con vehemencia su política y redobló su discurso de demonización de la inmigración pese a la creciente presión de legisladores republicanos, destacadas voces conservadoras y la Cámara de Comercio de EE UU que le piden acabar con las rupturas de familias. La polémica migratoria amenaza con convertirse en un quebradero de cabeza para los republicanos y desatar una brecha interna a cinco meses de las elecciones legislativas.

Mientras un desafiante Trump seguía rechazando acabar por su cuenta con la política de separación, en el Congreso se dieron algunos primeros pasos en esa dirección aunque existen divergencias de calado sobre cómo lograrlo.

El líder republicano del Senado, Mitch McConnell, anunció que todos los 51 senadores republicanos apoyan una propuesta de ley para “mantener unidas” a familias de inmigrantes indocumentados tras ser detenidas por cruzar ilegalmente la frontera. “Vamos a solucionar el problema”, afirmó. Y avanzó que busca un acuerdo esta misma semana con la oposición demócrata. Sin embargo, el líder de la bancada progresista, Chuck Schumer, replicó que la iniciativa conservadora “no tiene sentido” al recordar que Trump puede acabar por su cuenta con la política sin depender del Congreso.

Pese a los constantes intentos del presidente de culpar falsamente a los demócratas, no hay ninguna ley que obligue a la Administración a separar a padres e hijos. Es consecuencia de la decisión en abril de la Fiscalía de presentar cargos penales a cualquier adulto que entre ilegalmente a EE UU. Como los menores no pueden ingresar en prisión, son separados. Desde abril, más de 2.000 niños han sido segregados de sus progenitores.

En paralelo, los republicanos de la Cámara de Representantes estudian un borrador de propuesta de ley que mantendría juntos bajo custodia a aquellos padres e hijos inmigrantes si no tienen antecedentes delictivos pero la detención se extendería durante más tiempo del actual, según fuentes legislativas citadas por medios estadounidenses.

Es una incógnita si ambas propuestas saldrían adelante en las dos cámaras legislativas pero evidencian el creciente consenso para atajar la crisis.

Trump se reunió por la tarde con los legisladores republicanos de la Cámara de Representantes en una cita marcada por la inmigración. La Casa Blanca dijo, sin entrar en detalles, que el presidente apoyó dos propuestas de ley republicanas, anunciadas la semana pasada, sobre inmigración. Las iniciativas, una más conservadora que la otra, abordan indirectamente la separación de padres e hijos inmigrantes pero como parte de un paquete legislativo que incluye medidas de endurecimiento de las condiciones migratorias y de la seguridad fronteriza, incluidos fondos para el muro que Trump quiere construir con México.

En caso de que alguna de las dos iniciativas avanzara en la Cámara, no tiene ningún viso de hacerlo en el Senado, donde los republicanos necesitan al menos el apoyo de nueve demócratas.

Pocas horas antes de la reunión, Trump volvió a atribuir falsamente al Congreso la política de ruptura de familias en la frontera y también su posible solución. Su objetivo es que cualquier cambio de la ley incluya restricciones a la llegada de extranjeros y fondos para su promesa de levantar un muro.

Como en días anteriores, el presidente también atacó ferozmente a la oposición demócrata, llegándola a acusar de connivencia con bandas criminales, como la Mara Salvatrucha. “Los demócratas son el problema. No les importa la delincuencia y quieren que inmigrantes ilegales, sin importarles cómo de malos puedan ser, entren e infesten nuestro país, como el MS-13. No pueden ganar con sus políticas terribles, por lo que los ven como sus votantes potenciales”, escribió por la mañana en Twitter.

Y en un acto empresarial, Trump redobló su estrategia de atribuir a las leyes su política de ruptura de familias. “Le pido al Congreso que nos dé una tercera opción: detener y sacar con prontitud [de EE UU] a familias juntas como una unidad”, dijo. “Queremos acabar con la crisis fronteriza al recibir la autoridad legal para detener y sacarlos a todos juntos y llevarlos a sus países”.

El republicano también dibujó un paisaje apocalíptico en la frontera -la describió como “completamente abierta”- y repitió su amenaza de cortar la ayuda exterior a los países centroamericanos de los que huyen los inmigrantes.

Según Trump, el Gobierno solo tiene ahora “dos opciones” ante la llegada de inmigrantes indocumentados, que pasan por liberar o detener a los adultos. La realidad es otra. Las únicas limitaciones que condicionan a las autoridades son leyes y sentencias judiciales. Un menor de edad, haya llegado solo a la frontera o haya sido separado de sus padres al entrar a EE UU, puede pasar un máximo de 72 horas en un centro policial. Tras ese plazo, pasa a estar bajo custodia del Departamento de Salud y Servicios Sociales, que debe buscarle una familia de acogida. Por otra parte, en caso de estar juntos, los tribunales limitan a 21 días el tiempo que una madre puede estar con su hijo en un centro de detención. Al separarlos, esa limitación desaparece.

El País

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