Columna: Con las faldas bien puestas

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La historia tiene un principio, como todos los principios. Un portal, Animal Político, y Mexicanos contra la corrupción, realizaron una investigación que se llamó ‘La estafa maestra’. Los primeros sorprendidos fueron ese portal, que pensaban no la detendrían.

La Elba Esther Gordillo de este sexenio. Era una chulada de cómo se fueron desviando los recursos públicos hacia universidades y empresas, que lavaron esos fondos para regresarlos a quién sabe dónde. O a Andorra o a otro paraíso fiscal. En aquel tiempo, Rosario Robles Berlanga era la acusada de esas desviaciones, por complicidad o por omisión, y en un acto público, el desfachatado Enrique Peña Nieto, le asestó aquellas palabras mágicas en ese entonces: “No te preocupes, Rosario”.

Si se preocupó. Rosario es vinculada a Proceso por la Fiscalía, que es autónoma y que la dirige un buen hombre que un tiempo fue correligionario de ella, Alejandro Gertz Manero. Rosario pasó del encumbramiento a caer hacia el fondo de ese abismo, de la heroicidad a la villanía. Jefa de Gobierno y dos veces secretaria poderosa del más corrupto de los regímenes, hoy está viviendo ya de sus mentiras. El presidente AMLO dice que él no va a proteger la impunidad, y que no es Poncio Pilato, para lavarse las manos.

Todos sabemos que no hubo, después de 12 horas de audiencia, el perdón presidencial, aunque muchos lo veían llegar. Rosario está en la cárcel y allí seguirá su defensa, pese a que los abogados patalearon. La ley es dura, pero es la ley. México es el único país donde el caso Odebrecht, la mayor red de sobornos en América Latina, salpicó a todos los presidentes y al de México no le ha pasado nada, anda tan campante en Madrid paseándose con su bella novia. En Perú cayeron tres expresidentes y uno se suicidó, antes de ser detenido.

Lula de Brasil, está en la cárcel. Panamá, Colombia, El Salvador, por donde Odebrecht pasaba dejaba la rama, aquí llegó la rama, bien agradecida, cantarían esos corruptores. De eso está acusado el de Pemex, Emilio Lozoya, fugado y escondido en Alemania, según dicen. Amenazó que pronto va a cantar una sonata para Peña Nieto, pero ese momento no ha llegado aún.

Esa estela es la que va a alcanzar a Peña Nieto. Cuando Rosario dijo en la audiencia, que le había informado a su sucesor, José Antonio Meade, de lo que se robaban, Meade solo respondió con un tuiter, que decía: “Tendrás mucha suerte el año próximo”. Y nadie le entendió. El año próximo quizá siga tras las rejas. “Con las faldas bien puestas”, como ella dijo al llegar al juicio, así ingresó a Santa Marta Acatitla. La primer funcionaria secretaria de Gabinete, del más corrupto de los regímenes, y aún hay más, diría Raúl Velasco.

 

LA MUERTE DEL CARDENAL

 

Ya está con Dios. A sus 88 años de edad (31 de octubre de 1931, Xalapa, Veracruz), anuncian el fallecimiento del amado y querido pastor, el Cardenal, Sergio Obeso Rivera. Después de una enfermedad y rodeado de familia y amigos y de la gran feligresía, Dios vino a su encuentro.

Una dolorosa ausencia, ya está al lado del Señor. Sus restos serán velados desde la mañana del día 12 en la Catedral, donde allí será sepultado, al lado de otro Santo, Rafael Guizar y Valencia, y quizá en una treintena de años, comience el proceso para hacer santo a don Sergio. Así se anunció por las redes el suceso doloroso.

Moría Don Sergio y los católicos entraban en duelo. Los políticos, de quien era buen amigo, comenzaron a enviar sus condolencias en sus redes, uno de los primeros fue el exgobernador, Miguel Ángel Yunes Linares, que envió emotivo mensaje; su hijo, Miguel con una foto con su esposa y el Cardenal, vamos, hasta Duarte envió una que no se sabe si es fake news.

Todos se condolían a despedir al ausente, un buen hombre, un buen pastor, como le llamó el Papa Francisco. Se hacían notorias las ausencias, no vi en los tuiters ni al gobernador actual ni al exgobernador Dante Delgado, ni a Miguel Alemán. En estos casos las ausencias son las que se notan.

Moría en paz y a las pocas horas entró el pésame de Su Santidad, el Papa Francisco: “Ruego por el eterno descanso de su alma, que el Señor Jesús le otorgue la Corona de gloria que no se marchita. Expreso a vuestra excelencia mi sentimiento de pesar, rogando que tenga la bondad de transmitirlo también a los familiares del difunto Prelado y a cuantos forman parte de esa Arquidiócesis.

Recordando a este abnegado pastor que, durante años y con fidelidad, entregó su vida al servicio de Dios y de su Iglesia”. Descanse en paz.

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