“Códice Chicomoztoc”

La cueva como símbolo de nacimiento, y boca de comunicación del vientre de la madre tierra. aparece a menudo en los diferentes mitos significando el lugar de procedencia de la estirpe humana. Es un lugar sagrado, donde el hombre se puede comunicar con los dioses, un templo natural que abre el pasaje al inframundo, el lugar oscuro de los inicios.

Tal lo vemos por ejemplo en los mitos de los lacandones, un pueblo indígena del tronco maya, según los cuales los hombres buscaban a su dios creador: Hachakyun, en la profundidad de las cuevas. Los brujos de Catemaco, (Veracruz), por su parte, realizan aún ahora sus rituales de iniciación en la oscuridad de estas ; y en ciertas regiones del estado de Oaxaca, los iniciados que toman parte del ritual de los hongos, entran con velas en las cuevas y allí las dejan encendidas toda la noche como un símbolo del poder de la luz interior para vencer la oscuridad. Es la luz, como símbolo de nacimiento del sol interior, saliendo de la cueva, o centro secreto del propio ser y dando origen a la vida.

Dentro de esta concepción existiría un mítico lugar de origen de los pueblos aztecas mexicas, Tepanecas, Acolhuas, y otros de lengua náhuatl de Mesoamérica, en el periodo Postclásico.
Se trata de Chicomóztoc, así se llama el legendario lugar de procedencia de estos pueblos, un lugar cuya localización geográfica es aún motivo de discusión
Chicomoztoc se traduce como chicome – siete, oztotl – cueva (lugar de las siete cuevas) y se dice que comprende un sistema natural de cuevas que ha sido inaccesible por largo tiempo. También se ha sugerido que dicho lugar es ficticio, nada más que un escenario creado por la tradición indígena anterior a la conquista. Sin embargo, existen cuantiosos relatos históricos que lo mencionan.
Este legendario punto de origen de pueblos de la antigua Mesoamérica esta representado en manuscritos pintados como la Tira de la Peregrinación, el Códice Azcatitlan, el Códice Ríos, el Códice Chimalpopoca. Muchas crónicas también lo mencionan: la Crónica Mexicayotl relata que se trata de “una roca con siete agujeros, cuevas adjuntas en un cerro empinado. ” y la Crónica Mexicana define a este lugar como espacioso, tan amplio que es una “casa de siete cuevas cavernosas”.

Algunos investigadores han intentado identificar Chicomoztoc con una ubicación geográfica concreta, probablemente entre 60 y 180 millas al noreste del Valle de México cerca de la actual ciudad de San Isidro Culhuacán.
Culhuacán ( “lugar de las personas con antepasados” es su significado literal en náhuatl clásico) fue visto efectivamente como un lugar prestigioso y muy venerado por los aztecas / mexicas

El arqueólogo e historiador Julio Jorge Celis Polanco por su parte, afirma que el lugar sagrado del origen de los aztecas “…existe en nuestra geografía real, es una montaña conocida como el Culiacán, en el actual Estado de Guanajuato, entre los municipios de Jaral del Progreso, Salvatierra y Cortazar.” la montaña más alta es “El Cerro de Culiacán” y está rodeado por todos los signos que corresponden a la medida y crónicas de la legendaria Chicomoztoc.
Pero también La Quemada es una zona arqueológica que algunos autores asocian, con Chicomóztoc,se localiza en el Municipio de Villanueva, en el estado de Zacatecas, a 56 kilómetros al sur de la ciudad de Zacatecas sobre la Carretera Federal número 54 Zacatecas-Guadalajara. México.

Así perdidos entre el mito y la leyenda, tanto Chicomoztoc el Lugar de las 7 Cuevas, (donde según algunos un mismo grupo étnico original se dividió en varias tribus, o en “siete” tribus, que en sucesivas migraciones vinieron a poblar lo que se conoció como el Anáhuac).como Aztlan , los lugares del origen, los lugares de donde vienen los aztecas, han sido motivo de lucubraciones y especulaciones diversas por parte de investigadores y estudiosos sin que hasta la fecha, hayan logrado acuerdo sobre su emplazamiento
Pero si se los entiende como referidos, no a un sitio específico, sino a un lugar que está mas allá del tiempo; esa “Cueva” como símbolo del origen, esas cuevas como boca de comunicación del vientre de la madre tierra, que desde la oscuridad indiferenciada da nacimiento a la luz en la personificación de un pueblo, de una estirpe humana; entonces así entendido, el milagro del origen y del nacimiento aún está vivo en el pueblo mexica y el mandato de la peregrinación aún está vigente como una energía que incita a avanzar en el propio camino hacia el encuentro del propio lugar en el mundo.

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