Ciudadanos europeos exigen sus derechos en una protesta en Londres

El mensaje es claro: quieren que sus derechos sean garantizados después del Brexit, para poder quedarse en el país en el que eligieron vivir. Ciudadanos europeos residentes en Reino Unido han celebrado este miércoles una jornada de protesta en Londres con el objetivo de hacer llegar ese mensaje a sus vecinos y, sobre todo, a los diputados.

“Lo hemos hecho porque estamos enfadados con el Gobierno”, explica Joan Pons, enfermero catalán residente en Reino Unido desde hace 17 años, y uno de los representantes de The 3 Million, la mayor organización que agrupa a ciudadanos europeos en suelo británico. “Llevan ya tres rondas de negociaciones en Bruselas y siguen sin alcanzar un acuerdo sobre la garantía de nuestros derechos, que era lo más fácil, lo primero que se iba a solucionar. Eso no hace sino acentuar nuestra incertidumbre, nuestro futuro está en el limbo”.

El “día de acción”, como se había bautizado a la jornada, ha comenzado en un local de Westminster, con una serie de conferencias a cargo de diputados europeístas de uno y otro signo, y ha concluido con una multitudinaria manifestación en Trafalgar Square. Se trata de la segunda jornada de protesta que se celebra después de las vacaciones de verano. El pasado sábado, miles de personas se manifestaron en el centro de Londres en favor de la permanencia de Reino Unido en la Unión Europea, en vísperas de que el Parlamento británico votara el proyecto de la llamada Gran Ley Derogatoria, la macroley del Brexit, que eliminará la supremacía de las normas comunitarias una vez el país haya abandonado el club.

Hasta muchos meses después del referéndum del año pasado, cualquier objeción al Brexit era tachada de traición a la voluntad del pueblo expresada en las urnas. Pero poco a poco los críticos han encontrado la confianza para hacer oír su voz.

Ayuda el hecho de que la negociación parece atascada y el Gobierno de Theresa May, debilitado tras perder la mayoría absoluta en las elecciones de junio, no parece capaz de lograr avances ni en lo más elemental, como es el compromiso de respetar los derechos de los ciudadanos de otros países europeos residentes en Reino Unido y británicos residentes en los otros 27 países de la unión. También ayuda a elevar la voz de los críticos el hecho de que la economía, cuyo buen desempeño en los meses posteriores a la consulta sirvió para descalificar a quienes auguraban el caos si ganaba el Brexit, ofrece ya signos innegables de debilidad. Reino Unido pasó, en el primer trimestre de 2017, de ser una de las economías que más crecía de la UE a ser la que crece más lentamente. Y la inflación y la caída de la libra empiezan a notarse en los bolsillos.

“Todo mi vida mi identidad, además de la británica, ha sido la europea”, explicaba David, fotógrafo británico que se manifestaba con una gran bandera de la UE en Trafalgar Square. “Me preocupa tanto el Brexit que he decidido mudarme a Holanda al final de este año para poder mantener mis derechos como europeo. Pero me alegra comprobar que hoy hay probablemente más banderas de la UE aquí que en cualquier otra capital europea. Hoy he ido a ver a mi diputado y le he dicho lo que pienso. Yo creo que los británicos deberíamos tener la oportunidad de pronunciarnos en las urnas una vez esté claro el acuerdo que se alcance con la UE. Mi mensaje a los europeos residentes en este país es que no están solos”

El País

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