Arqueólogos que pusieron el nombre de México en alto

En México, la arqueología ha sido practicada desde el siglo XIX; cuando algunos viajeros europeos visitaron sitios como Monte Albán, Bonampak y Teotihuacán, pero sería hasta mediados del siglo XX cuando la arqueología mexicana tomó su propio cauce y se vinculó con la Antropología. En los años cuarenta, con la corriente nacionalista y la idea de recuperar el glorioso pasado indígena, la tendencia fue la reconstrucción de los sitios arqueológicos que actualmente conocemos (Teotihuacán, Monte Albán, Tula, Chichén Itzá, etcétera). Posteriormente, el desarrollo de nuevas corrientes antropológicas y arqueológicas como la ecología cultural, la arqueología británica y en especial la nueva arqueología y la arqueología social permitieron el desarrollo de nuevos enfoques y metodología de investigación y la extensión del objeto de estudio hasta los restos materiales de las sociedades contemporáneas.

En éste artículo te presento a los Arqueólogos mexicanos que pusieron el nombre de México en alto.

1. Manuel Gamio

Manuel Gamio nació y se educó en plena época porfirista. Fue alumno de Franz Boas, de quien adoptó el enfoque culturalista característico de la antropología estadounidense de principios del siglo XX. Al inicio de la Revolución Mexicana, en 1911, formó parte del grupo que fundó la Escuela Internacional de Arqueología y Etnología Americana, con sede en la ciudad de México. La escuela vio pasar, entre otras personalidades, a Eduard Georg Seler, Alfred M. Tozzer y al mismo Boas, que consideraba a Gamio como uno de sus mejores estudiantes. Gamio ocupó la dirección de esta escuela entre 1916 y 1920, cuando cerró por falta de recursos económicos. Unos años antes, entre 1913 y 1916, Gamio había ocupado el cargo de inspector general de Monumentos Arqueológicos de la Secretaría de Educación Pública. En 1917 fundó la Dirección de Antropología en la Secretaría de Agricultura y Fomento. Realizó investigaciones de campo en varios puntos del valle de México. Fruto de esas investigaciones es el libro La población del valle de Teotihuacán, que vio la luz en el año de 1922.[1]​ A la fecha, esta obra sigue siendo fuente importante de información etnográfica de esa zona en el norte del estado de México. En este libro formula su teoría sobre la investigación integral, hecho novedoso para su época, donde propone estudiar a los grupos indígenas en su medio físico y no solamente dentro de su sociedad; también analiza su evolución histórica desde épocas pasadas hasta la actualidad y, por último, derivado de este estudio, genera una política de mejoramiento de los grupos estudiados, de donde parte una de sus principales aportaciones. Gamio defendía esta postura ya que refería que el pasado influye en el porvenir y sólo al conocer ese tipo de realidad se podría ayudar a la gente. Aparte de esta postura holística, también propugnaba por recurrir a diversos especialistas para llevar a cabo dicho estudio, abarcando diversas áreas como lingüística, antropología física, antropología social, sociología, etc. Su trabajo constituyó un gran aporte tanto antropológico como arqueológico, ya que realizó excavaciones en la zona de Teotihuacán.

2. Leopoldo Batres

Leopoldo Batres, (Ciudad de México, 1852-1926) fue un pionero de la arqueología moderna en México, célebre por sus excavaciones durante el Porfiriato. De profesión antropólogo y arqueólogo, Batres trabajó para el Museo Nacional entre 1884 y 1888, años en los cuales comenzó su actividad arqueológica en Teotihuacan, donde exhumó el Templo de la Agricultura, cerca de la Pirámide de la Luna. En 1895 recibió el encargo, junto a otros arqueólogos contemporáneos de renombre, de identificar los restos de los héroes de la independencia de México para depositarlos en lo que más tarde sería el monumento del Ángel de la Independencia. Otras misiones arqueológicas lo llevaron a Monte Albán y Mitla en Oaxaca en 1901-02, La Quemada, Zac. en 1903, Xochicalco, Mor. la Isla de los Sacrificios, Ver., de nuevo Teotihuacan entre 1905 y 1910 y al centro de la Ciudad de México. Su labor no estuvo exenta de polémica, especialmente en la Pirámide del Sol de Teotihuacan, donde su excesiva labor de reconstrucción desvirtuó la Pirámide del Sol,[1]​ aunque tuvo el mérito de construir el primer museo de sitio en México, el de la propia Teotihuacan. Dicho museo comenzó a construirse en 1905, pero se inauguró en 1910 con motivo del centenario de la Independencia y duraría hasta su sustitución por otro en 1963, sustituido a su vez por el actual en 1994.

3. Alfonso Caso

Fue un arqueólogo mexicano que hizo importantes contribuciones al conocimiento de las culturas mesoamericanas precolombinas, especialmente sobre las del área oaxaqueña. Hermano menor de Antonio Caso, filósofo que como él, fue también rector de la Universidad Nacional Autónoma de México. Fue Miembro fundador de la Academia Mexicana de la Historia. Recibió el Premio Nacional de Ciencias en 1960. Entre muchos de sus notables aportaciones se encuentran las excavaciones de Monte Albán, sitio en el que trabajó durante el período de restauración. En este sitio, localizado en los Valles Centrales de Oaxaca, Caso descubrió el tesoro del entierro de la Tumba 7 de Monte Albán, el más rico que se haya descubierto en territorio mexicano en lo que a objetos de oro se refiere. Los objetos hallados en el sitio pertenecen a la cultura mixteca, y actualmente se encuentran depositados en el Museo Regional del Estado de Oaxaca. En dichas investigaciones también participó el historiador Jorge Fernando Iturribarría Martínez, oriundo de la ciudad de Oaxaca de Juárez. Alfonso Caso también participó en el descubrimiento de múltiples sitios en la Región Mixteca, como Yucuita, Yucuñudahui, Tilantongo y Monte Negro. Además de ello, Caso estableció la cronología histórica de la ciudad zapoteca de Monte Albán y logró el desciframiento de la escritura mixteca contenida en los pocos códices precolombinos de esa cultura que sobrevivieron a la destrucción tras la Conquista de México. A lo largo de su vida, Alfonso Caso escribió varias obras sobre las culturas mixteca, zapoteca y mexica. Creía que el estudio sistemático de los pueblos mesoamericanos podría ayudar a comprender las raíces culturales de los mexicanos de la actualidad.

4. Leonardo Lopez Lujan

Leonardo Náuhmitl López Luján (Ciudad de México, 31 de marzo de 1964) es un destacado arqueólogo mexicano, actualmente uno de los principales investigadores de las sociedades prehispánicas del Centro de México y de la historia de la arqueología de ese país. Es director del Proyecto Templo Mayor del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) desde 1991 e hijo del connotado historiador Alfredo López Austin. Sus investigaciones se han centrado principalmente en la política, la religión y el arte de las sociedades prehispánicas del Centro de México. En ese campo ha hecho aportaciones relacionadas con las estrategias indígenas de recuperación del pasado remoto, el lenguaje codificado de los depósitos rituales, las funciones y el simbolismo de la arquitectura religiosa, los usos y el significado de la plástica mexica, la ciencia de materiales aplicada al estudio del arte prehispánico, las actividades iconoclastas en periodos de crisis, las dimensiones políticas de la figura panmesoamericana de la Serpiente Emplumada, los cultos a las diosas madres y las prácticas sacrificiales, entre otras. También ha incursionado en la historia de la arqueología mexicana, logrando significativos avances en el estudio de sus orígenes en los siglos XVIII y XIX.

NLX

Comments

comments