‘El cielo no es el límite, sino el combustible’: Bertrand Piccard

CIUDAD DE MÉXICO.- Bertrand Piccard, uno de los pioneros de la aeronáutica y creador del Solar Impulse 2 (avión que se mueve sólo con energía solar), aseguró, en entrevista con Excélsior, vía email, que su misión es hacer que el mundo sea más limpio para mejorar la calidad de vida de sus habitantes, banderas que proyecta en el VII Foro Mundial de Regulación de Energía en Cancún.

“Estoy aquí como parte de un esfuerzo continuo a través de la Alianza Mundial para Soluciones Eficientes para seleccionar mil soluciones rentables que protejan al medio ambiente. Al arrojar luz sobre estas soluciones –que ya existen, pero que están estancadas en laboratorios, universidades, nuevas empresas o incluso en grandes compañías– queremos alentar a los responsables de la toma de decisiones a adoptar objetivos medioambientales y políticas energéticas más ambiciosos. Visitar México es clave para encontrar soluciones en esta parte del mundo”.

¿Pero, por qué se atascan estas soluciones? 
Bueno, esto está relacionado con el segundo motivo de mi viaje, mi discurso en el Foro Mundial sobre Regulación de la Energía.

Cuéntenos sobre su participación en el Foro

Como mencioné antes, obedece a la razón por la cual estas soluciones limpias, eficientes y rentables están estancadas. En parte se debe al enfoque de sólo impulsar la innovación mediante el uso de dinero público para proporcionar subsidios. Aunque sigue siendo positivo, hasta ahora sólo puede traer buenas ideas. Si no cumplen con una necesidad, se van a hundir una vez que entran en contacto con el mercado. Si continuamos permitiendo que las personas contaminen, la mayoría de las innovaciones en este campo no se utilizarán. Por lo tanto, las condiciones deben crearse no sólo para impulsar, sino también para llevar las innovaciones al mercado, y una manera de hacerlo es contar con regulaciones ambiciosas para ayudar a que esto suceda. Ése es mi mensaje en Cancún. No es un llamado para más regulación, sino para una regulación más moderna.

Usted dio la vuelta al mundo en un avión solar y eléctrico. ¿Qué le llevó a emprender este viaje en el Solar Impulse? Pues estudió Siquiatría…

En 1999, cuando logré la primera ronda sin escalas del vuelo en globo con Brian Jones, despegamos con 3.7 toneladas de propano líquido y aterrizamos con sólo 40 kilos. Todos los días temí que nos quedaríamos sin combustible. Después de esta aventura, me hice la promesa de que la próxima vez que volara alrededor del mundo sería independiente de las energías fósiles. Por eso creé Solar Impulse. El cielo no es el límite, sino el combustible. Con Solar Impulse no había combustible, podíamos volar todo el tiempo que quisiéramos. Este avión es una demostración de la importancia de un espíritu pionero para alentar a las personas a cuestionar lo que siempre han dado por sentado y encontrar nuevas formas para mejorar la calidad de vida. Las tecnologías limpias y las formas renovables de energía son parte de la solución.

No obstante, hijo y nieto de exploradores y Neil Armstrong estuvo en su casa…¿Qué huella le dejaron estos referentes para embarcarse en esta aventura?

Como sabe, mi abuelo fue la primera persona en llegar a la estratósfera, y mi padre fue al punto más profundo de la Tierra, en la trinchera Mariana. Esto me llevó a darle la vuelta al mundo, lo cual he hecho dos veces, una en un globo y otra en un avión solar. Conocer a Neil Armstrong y a muchos otros astronautas del programa espacial estadunidense constituyó una gran parte de mi inspiración para convertirme en explorador.

¿Qué otros referentes tuvo?

Nunca olvidaré el momento en el que vi cómo despegaba el cohete Apolo 11 con destino a la luna. Tenía 11 años en aquel momento. Wernher von Braun, el inventor de los cohetes Apolo, y un amigo de mi familia, me habían invitado allí. Así fue como pude observar el despegue en vivo en Cabo Cañaveral. En ese momento pensé: “Estos astronautas, que ahora parten hacia la luna tienen un sueño y ese sueño es mayor que su temor al fracaso. Estos héroes se atreven a hacer lo imposible. Están haciendo algo que ningún ser humano ha hecho antes que ellos. Ése es el verdadero espíritu pionero. El momento fue ciertamente un punto de inflexión en mi vida.

¿Cómo se preparó física y mentalmente antes de subirse al avión?

La preparación para Solar Impulse es doble. Primero, está la preparación del vuelo, especialmente para trayectos largos, donde el objetivo es visualizarse en un estado de comodidad y seguridad. Prepararse para diferentes escenarios de casos como un problema técnico, médico o meteorológico, entre otros, es algo que se puede hacer de antemano en el terreno. Todas estas situaciones adversas generalmente desencadenan un mecanismo de “pilotaje”: esto es lo que se debe cambiar. Con la hipnosis, el objetivo es revertir la situación para crear un mecanismo de “lucha”, con esto quiero decir un estado de autoconciencia en el que tenemos acceso a todas nuestras capacidades. En segundo lugar, uso esta técnica, la hipnosis, para mejorar mi descanso durante los vuelos. Tienes que imaginar una situación en la que estés pilotando y de repente puedes irte a dormir durante 20 minutos.

¿Cuáles fueron los momentos más inolvidables y los más complicados?

Uno de mis favoritos fue la transmisión en vivo con Ban Ki-Moon (exsecretario General de Naciones Unidas) en medio del Pacífico el 22 de abril de 2016. Durante la discusión en vivo, Moon me anunció que los jefes de
Estado acababan de firmar el Acuerdo de París. Ésta es la razón por la que inicié la aventura: incitar a los gobiernos para que adopten políticas energéticas más ambiciosas gracias a una espectacular demostración de que las tecnologías limpias y la energía renovable pueden hacer más de lo que creíamos posible, que esas tecnologías son maduras. También, por otro lado, hubo muchos momentos complicados, cuando dudaba seriamente de que pudiéramos lograr este proyecto, pero siempre me sentí más preocupado sobre el terreno, y nunca cuando estaba volando.

Ya demostró al mundo que las energías limpias y renovables funcionan y que se puede reducir el consumo de energía fósil y CO2, pero, en esta lucha contra el cambio climático, ¿cómo convencer a los gobiernos del uso de estas tecnologías limpias?

Honestamente, no creo que se trate de convencer, sino de mostrarles las posibilidades que existen y que los motivarán para dar los pasos necesarios hacia estos cambios. Reemplazar los sistemas desactualizados con sistemas limpios, modernos y eficientes representa la mayor oportunidad de mercado para la industria en este siglo. La ciencia está segura, las tecnologías existen, las finanzas están cada vez más en su lugar y la voluntad política está ampliamente presente. Ahora necesitamos medidas para que esto ocurra.

¿Qué otros retos tiene en mente? Pues después de haber logrado la vuelta al mundo en un avión solar, pocas cosas serán imposibles para usted…

Mi misión actual (hacer que el mundo sea más limpio y mejorar la calidad de vida de sus habitantes) es suficiente por el momento, y probablemente la más desafiante de todas.

¿En cuánto tiempo podremos ver más aviones solares y eléctricos en las pistas de aterrizaje?

En julio de 2016, cuando aterricé en Abu Dhabi con Solar Impulse después de recorrer 43 mil kilómetros sin combustible, predije que en 10 años tendríamos aviones eléctricos que transportarían 50 pasajeros en vuelos de corto a medio alcance. No necesariamente aviones solares, en el sentido de que no producirían su propia electricidad al volar, sino cargando sus baterías en el suelo antes de la salida. Hoy en día, todas las principales compañías de aviones tienen planes para desarrollar aviones eléctricos, y una de ellas incluso ha anunciado que podría estar volando aviones eléctricos desde Londres a París, llevando 100 pasajeros dentro de una década.

Excelsior

 

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