Cerro Azul tiene historia

Cerro Azul, Ver.- Este municipio dio a la nación el extraordinario pozo Cerro Azul número 4, de reconocimiento mundial, ya que las imágenes que se tomaron al brotar el hidrocarburo recorrieron el mundo denotando la riqueza del nuevo yacimiento.

El 10 de febrero de 1916, Von Moltke, quien fuera jefe de perforación de la “Compañía Huasteca Petroleum Company”, fue testigo de la fuerza con que este pozo nacía del subsuelo, desde las mismas entrañas de la Huasteca Veracruzana, a través de una columna de aceite que alcanzó una altura de 180 metros.

De acuerdo a la recopilación del escritor e historiador José Luis Rodríguez Badillo, el ruido que se produjo esa mañana fue tan intenso que se asemejó al ruido de un volcán en erupción.

El espectacular brote fue tan grande que el torrente de aceite que la barrena de acero del casing con 2 toneladas de peso, 8 metros de largo y 6 pulgadas de diámetro, salió disparado a una distancia de casi 400 metros, semejante a un proyectil de cañón, cayendo al suelo unos segundos después, para quedar clavada unos quince metros de distancia de la boca del pozo, herramienta que aún permanece intacta en el mismo lugar como un silente testigo de la producción acumulada a la fecha, siendo esta una histórica de casi 89 millones de barriles.

Después de 10 días de haber brotado fue controlado, en ese inter cuantificaron su producción diaria quedando en 250, 858, según los técnicos de la compañía Huasteca Petroleum Company, cuando los barriles equivalían a doscientos litros por aquella unidad de medición. Según a los registros técnicos de la compañía Huasteca Petroleum Company, la profundidad del yacimiento es de quinientos treinta y tres metros, sobre una roca del tipo caliza blanca; de acuerdo a la época, el sistema de perforación utilizado fue a base de barrenas de precisión con martinete y balancia movidos a por vapor.

Rodríguez Badillo en su obra Por la Senda del Recuerdo muestra que la producción de este pozo dentro de la Huasteca Veracruzana denotó el inmenso yacimiento llamado La Faja de Oro, pero también despertó la avaricia de otras compañías que intensificaron la perforación en otros campos adyacentes.

En este caso, Potrero de Llano, Zacamixtle, Juan Casiano, desarrollaron vías de comunicación hacia Tampico por la Brecha de las Huasteca, además de las vías para el trenecito Cerro Azul-Amatlán-San Gerónimo.

El manejo de la colosal producción se dio por medio de un oleoducto de ocho pulgadas de diámetro directo de la boca del pozo a Mata Redonda, lugar donde se almacenaba y después era cargada a los enormes buquetanques, que salían con rumbo a Europa y a los Estados Unidos.

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