El campo, con sabor a naranja

Tihutlan, Ver.- Tras la dramática caída de precios de la fruta hace una década, lo que llevó a productores al extremo de cortar sus árboles y hacerlos leña, la citricultura ha recuperado terreno y se auguran tiempos de bonanza, aunque hay un nubarrón que presagia tormenta y se denomina Huanglongbing (HLB) o “dragón amarillo”, plaga que no tiene cura, advierte el ingeniero Sergio Ruiz Valencia, presidente de la Federación Agronómica para la región Poza Rica-Tihuatlán.
A pesar de tal amenaza, Ruiz Valencia confía que la citricultura tiene un futuro promisorio, pero para ello sugiere que los campesinos deben adoptar la cultura de invertir más para mejorar el rendimiento de sus huertas, sobre todo con la fertilización.
La Secretaría de Agricultura, Ganadería, Desarrollo Rural, Pesca y Alimentación reporta que para la citricultura se destina más de medio millón de hectáreas en más de 23 entidades del país, entre los cuales Veracruz es el líder con más de 200 mil hectáreas.

TIHUATLÁN, SEGUNDO LUGAR
“En cuanto a municipios, después de Álamo, Tihuatlán es el segundo productor de naranja en el estado, con unas 40 mil hectáreas, y en tercer lugar esta Martínez de la Torre, municipio que es primer lugar, pero en limón persa”, señala Ruiz Valencia, quien ostenta también el cargo de presidente del Comité Regional Campesino.
Pero la tecnificación sigue siendo el talón de Aquiles para los productores de esta región, donde es casi nulo el sistema de riego y solamente 4 de cada 10 productores destina recursos para fertilizar las huertas, agrega.
Por su volumen de producción y sus 40 mil hectáreas de plantaciones, los cítricos son la principal actividad económica primaria en este municipio, superando a la ganadería, pero las cosechas se logran casi sin fertilizar, reitera Ruiz Valencia. “Se necesita de los fertilizantes, previo a un análisis de suelo, para darle a la planta lo que se requiere Y de esa forma tendríamos un árbol fuerte y vigoroso y apropiado para una buena producción”, comenta.
Añade que el Urea es uno de los abonos relativamente más accesibles, a un costo de aproximadamente 7 mil pesos la tonelada, mientras que el Nitrofosca está en el orden de los 12 mil.
“Aproximadamente el 30% fertiliza y los demás productores están a la buena de Dios. Dependemos de una buena floración y de un buen cuaje de esa floración para tener una buena producción, cuando por lo menos deberíamos de aplicar una vez al año el fertilizante”, sugiere.
Los resultados de una huerta bien cuidada son notorios, pues explica que una hectárea en esta zona tiene una producción promedio de 10 toneladas, sin embargo en una plantación bien cuidada el rendimiento puede superar los 30 mil kilos por hectárea, pero si además los suelos son profundos como en el caso de la tierra vega, se pueden obtener hasta 50 toneladas por hectárea.

LA PEOR PLAGA
En este marco, el presidente de la Federación Agronómica reitera que no se debe perder de vista el avance del HLB o “dragón amarillo”, bacteria que ataca incluso a los patrones tolerantes. “Si antes pensábamos en el Virus de la Tristeza, donde un patrón tolerante podía convivir con esa enfermedad, hoy hablamos de un vector que no respeta los tolerantes”.
Sin embargo, muchos productores ven con cierto escepticismo la amenaza que representa el virus HLB, a pesar de que se ha difundido que es la enfermedad más destructiva para los cítricos y contra la cual no existe cura.

CULTIVOS ALTERNOS
“La citricultura tiene futuro, pero también tendremos que ver cultivos alternativos, por ejemplo vainilla, pimienta, jengibre, yucas, aunque no hay un proyecto en Veracruz ni a nivel nacional. Desde hace unos tres años la citricultura ha estado a la alza, con buenos precios y así se mantiene, pero el problema va a ser cuando la citricultura otra vez se sature, como hace diez años, cuando la tonelada estaba en 200 pesos. Entonces ya no sería costeable y debemos estar preparados. Se deben proponer alternativas en el campo, porque los monocultivos con el tiempo tienen problemas”, advirtió.

DE POTRERO A HUERTAS
Para don Francisco Sánchez Rodríguez, presidente de la Integradora y Comercializadora de Cítricos, la citricultura en este municipio empezó a tener su auge hace aproximadamente 15 años, cuando inició la conversión de potreros a huertas con naranjos.
Abundó que, ante la caída de precios de hace algunos años, cuando la tonelada de naranja se cotizó en apenas 150 pesos, un grupo de productores de este municipio se organizó y surgió dicha integradora, con la cual ellos mismos laboran en el procesamiento de la fruta para darle mejor presentación antes de enviarla al mercado sin intermediarios.
Además, como agrupación han obtenido créditos a través de la Financiera Rural, recursos que se utilizan para fumigar, abonar y limpiar las huertas. Durante este ciclo de producción recibieron en conjunto 20 millones de pesos para el mantenimiento de las huertas, créditos entregados entre mayo y junio y que serán pagados en los meses de marzo y abril del próximo año. Los préstamos, explicó Sánchez Rodríguez, se asignan de acuerdo a la capacidad de pago de cada beneficiario y con base a la cantidad de hectáreas que tengan en producción. “En promedio se otorgan 5 mil 500 pesos por hectárea”, detalló.
El también exalcalde y exdiputado coincide con Sergio Ruiz, al referir que las huertas requieren de mantenimiento para lograr mejores cosechas. “En una huerta de diez hectáreas se invierten entre 30 mil y 40 mil pesos, pero produce 120 toneladas o más, con lo que se recupera la inversión y una ganancia”, abunda.

FALTA ORGANIZACIÓN
“Lo que nos está faltado es organización, la Asociación de Citricultores no funciona como debe ser. La citricultura tiene futuro y se va creando una cultura de mejorar las huertas para una mayor producción. Si una hectárea da diez toneladas es poco, es la mitad de lo que tendría que dar, pero con fertilización podría producir de 25 a 30 toneladas. Hay que abonarla y mantener las huertas en óptimas condiciones”, insistió.
Francisco Sánchez destaca igualmente que Tihuatlán se consolida con sus cosechas anuales de cítricos, siendo algunas rutas de mayor producción las que se ubican hacia las comunidades de Zapotal, Tecoxtempa y recientemente hacia Chichimantla, La Loma y Xocotla.
“Ninguna actividad es mejor que la citricultura, porque ocupamos trabajadores a diario y para mí sí tiene futuro, pero depende del cuidado que debemos tener porque también es una industria”, concluye.

 

Por Hipólito Moreno Tapia

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