Autodefensas en comunidades, se agrupan para proteger a sus familias

TIHUATLÁN, Ver.- Para hacer frente a la inseguridad que los mantiene atemorizados, habitantes del ejido Independencia Nacional decidieron armarse con palos, machetes “y con lo que se pueda”. Tras un virtual toque de queda, en todos los accesos colocaron barricadas para impedir la entrada de vehículos y personas extrañas durante las noches.

Desconfiados, los lugareños permitieron a La Opinión realizar la nota periodística tras debida acreditación del reportero, además de anotación de las placas y características del vehículo. “Tómale fotos a la identificación, al carro y a las placas”, ordenó un residente a un adolescente.

Cumplido el requisito accedieron a la entrevista y dejaron en claro que los habitantes de Independencia Nacional, una de las localidades más retiradas de la cabecera municipal, no buscan confrontarse con nadie, sino únicamente defenderse.

“Somos gente pacífica, pero dispuestos a todo para defender a la familia, por eso estamos unidos para la autodefensa. Si agarramos a un delincuente vamos a echarle montón y lincharlo si es posible. El pueblo está decidido a todo, fastidiados”, señaló Carmelo Simbrón Santes, subagente municipal suplente del lugar.

Explicó que por acuerdo general se decidió establecer retenes en las tres entradas de la localidad, donde montan lo que ellos llaman vigilancia comunal a partir de las nueve o diez de la noche y hasta la madrugada.

Insistió que la decisión fue tomada por todo el pueblo debido a la “delincuencia de todo tipo, desde robos, asalto en caminos y secuestros”.

El retén principal está en la salida rumbo a la carretera que los comunica con esta villa, pero hay otro en la salida hacia la localidad Ramón Caracas Lara y el tercero hacia San Nicolás.

Igualmente desde hace una semana realizan recorridos en todos los linderos de la localidad, para ahuyentar a presuntos delincuentes o gente extraña, habiendo detectado hasta ahora solamente ruidos, voces y luces que no identificaron plenamente de dónde provenían.

“Todo esto es una autodefensa, para protegernos entre nosotros, porque tenemos miedo de que nos vayan a hacer algo o a nuestros hijos y nuestras esposas”, enfatizó Carmelo Simbrón.

A su vez, el comandante de la policía auxiliar, Andrés Hernández Hernández, quien tiene a su cargo a 14 elementos, recalcó que en estas acciones la corporación rural no está sola, sino que participa toda la comunidad.

“No somos solamente los policías, nadie se queda en su casa y todos vigilamos, es una tarea de todos. Cayendo la noche ya no se deja pasar a nadie y los que entran ya no salen, ese es el acuerdo”, recalcó.

Y aunque no lo dejó en claro, el jefe de la policía rural dijo que están armados “con todo” para hacer frente a sujetos sospechosos, además de que auguró que otras comunidades de esta ruta emprenderán acciones similares.

Y aunque en la localidad las labores cotidianas se desarrollan con normalidad, también es cierto que se palpa no solamente el miedo, sino total desconfianza hacia los extraños, aunque los habitantes demuestran algo muy importante: la unidad y la decisión de defender a sus familias a toda costa.

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