Así fue la primera flor que existió

Un grupo de investigación internacional se dio a la tarea de reconstruir la primera flor que existió y de ese modo lograron concretar un modelo, además describieron las características de la que pudo haber sido la primera flor que habitó la Tierra.

La flor ancestral, misma que existió hace 140 millones de años, fue descrita a través del proyecto eFLOWER, en el cual participó la investigadora mexicana Susana Magallón Puebla, investigadora del Departamento de Botánica del Instituto de Biología de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM).

Al proyecto, la investigadora aportó el conocimiento generado a través de su línea de investigación mediante la cual desarrolló un árbol evolutivo de las angiospermas basado en secuencias de ácido desoxirribonucleico (ADN). La Agencia Informativa Conacyt platicó en exclusiva con la investigadora, quien explicó cómo se llegó al modelo de la flor ancestral.

“Este trabajo arrancó en 2011 (…) y a mí me invitaron a participar por dos motivos, uno de ellos porque durante mi tesis doctoral trabajé en tratar de entender cómo eran los cambios de estructura en las flores a lo largo de la evolución de las plantas con flor; y por otra parte, porque en el momento en que me invitaron yo estaba trabajando para obtener una hipótesis de relaciones filogenéticas que incluía un factor temporal”, dijo la también miembro nivel II del Sistema Nacional de Investigadores (SNI).

Detalló que dicha hipótesis contiene las relaciones de 90 por ciento de las familias de las angiospermas, pero cuenta también con información del tiempo absoluto en millones de años de cuándo se originaron sus diferentes linajes.

“Esa fue mi principal colaboración al proyecto, la cual representó el marco de referencia sobre el cual se obtuvieron los datos morfológicos de una muestra de alrededor de 800 especies de plantas vivientes —atributos florales— y por otra parte, los tiempos involucrados en la separación de las familias representan uno de los parámetros sobre los cuales se aplican modelos estadísticos para reconstruir los estados ancestrales de las flores”, precisó.

Al explicar las etapas de trabajo que atravesó el proyecto antes de llegar al modelo de la flor ancestral que lograron, detalló que partieron de la pregunta: ¿Cómo eran los atributos del ancestro de todas las plantas con flor vivientes?. A partir de ello, dijo, el proyecto comenzó con una estancia de verano en la Universidad de Viena, donde el investigador Jürg Schönenberger congregó a 13 estudiantes de diversas partes del mundo para que capturaran información sobre datos morfológicos para las 800 especies contenidas en el árbol filogenético.

“Esto indica que ha habido cambios muy importantes hacia cada uno de los linajes vivientes y cada uno ya se ha especializado de diferentes maneras, pero con la flor ancestral, podemos determinar que hubo cambios desde que se originaron las primeras flores hasta que aparecieron los linajes vivientes y esos cambios no están documentados en el registro fósil y solo los podemos reconstruir a partir de la observación de una muestra de todas las plantas con flor vivientes”.

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