Así era el aterrador silbato de la muerte azteca

Imagina por un momento que perteneces a los guerreros de una de las pequeñas tribus enemigas de los mexicas. Estás armado, mentalizado para matar, pero también para morir de ser necesario, ves en el horizonte que tus sanguinarios rivales se aproximan y mientras lo hacen ellos empiezan a sonar cientos de silbatos de los que salen sonidos escalofriantemente parecidos a los de un hombre gritando de dolor, el pánico se apodera de ti y sales huyendo.

Aquellos sonadores son conocidos en la actualidad por los investigadores como silbatos de la muerte y no solo por sus aterradores sonidos probablemente usados en la guerra y sacrificios humanos sino también por su forma de calavera. Y aunque existe muy poca investigación sobre ellos, ya que no han sido tomados con la suficiente importancia, un pequeño grupo de arqueólogos empiezan a sacar a la luz los primeros resultados de sus estudios.

Ahora se sabe que emitían interferencias y batimientos sónicos, éstos últimos conocidos también como “sonidos fantasmas” los cuales no viajan por aire sino que se generan dentro del cerebro provocando en

Pero el uso bélico de estos instrumentos es apenas una de las líneas de investigación que el arqueólogo Roberto Velázquez Cabrera sigue, pues resulta que dos de los silbatos de la muerte que se han encontrado durante diversas excavaciones a lo largo del tiempo se hallaron en el entierro siete de  Tlatelolco, en la manos del esqueleto de un hombre de 20 años desmembrado, lo que abona a la posibilidad de que la utilización de estos sonadores haya formado parte de algunos ritos de sacrificio.

Otra de las posibilidades es que el silbato de la muerte fuera usado en ceremonias para ayudar a los muertos a descender al Mictlán.

Sean utilizados para la guerra, en sacrificios o ceremonias mortuorias estos instrumentos han causado asombro e interés es investigadores y músicos, tal es el caso de los hermanos Gregorio y Mario Cortés, quienes reproducen los silbatos de la muerte en el municipio de Texcoco, Estado de México, con fines de comercialización.

Para reproducirlos se basaron en una pieza encontrada en Huexotla, localidad del mismo municipio, aunque no se sabe el sitio exacto en donde dicho generador de sonido fue localizado.

Además se supo recientemente que el compositor clásico contemporáneo, Enrico Chapela, utilizó réplicas de estos generadores de sonido prehispánicos para interpretar una pieza basada en el cuento de El Cuervo de Edgar Alan Poe. Todo esto nos lleva a pensar que los silbatos de la muerte empezarán a recibir la investigación y reconocimiento que les ha faltado por siglos.

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