Arroyos mueren lentamente

Coatzintla, Ver.- A pesar de la existencia de plantas de tratamiento de aguas residuales en fraccionamientos como Kawatzin y Olmecas, estas no operan y el resto de las descargas domiciliarias son vertidas directamente a los drenajes y estos a su vez a los dos arroyos que atraviesan la ciudad, acabando con la fauna acuática que alguna vez tuvieron.

Adultos y ancianos recuerdan que alguna vez las aguas del arroyo Cocineros y el Troncones fueron cristalinas, en las que solían acudir a bañarse, lavar y pescar. Los cauces eran ricos en especies como tilapias, bagres y camarones de río.

Sin embargo, el crecimiento acelerado de la mancha urbana en las últimas décadas trajo consigo una mayor descarga de aguas residuales domiciliarias, industriales y comerciales.

Un estudio de la calidad del agua realizado en 2014 por investigadores de la Universidad Veracruzana reveló la elevada presencia de nitratos y fosfatos, los cuales se encuentran comúnmente en detergentes de uso doméstico y lavaderos de autos.

Además, los arroyos presentan muy altas concentraciones de materia orgánica en descomposición, lo que disminuye la presencia del oxígeno en el agua, la generación de olores fétidos, la proliferación de fauna nociva y en consecuencia, el riesgo a la salud de la población.

No obstante lo local del problema genera repercusiones más graves al ecosistema en virtud de que tanto los desechos disueltos en el agua, como la basura que es arrojada intencionalmente, son arrastrados por la corriente hasta el río Cazones y este a su vez al Golfo de México.

Se requieren políticas públicas que prohíban de manera efectiva la descarga directa de los drenajes en los arroyos, y permitan la limpieza de los cauces, así como la construcción de plantas tratadoras para remediar parte de los caños causados por la contaminación en las últimas décadas.

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