El América, la cruz de La Máquina

Se mantuvo la paternidad del América sobre Cruz Azul. Las Águilas dejaron sin opciones de liguilla a La Máquina al venir de atrás y llevarse la victoria por 2-1, en un Estadio Azteca que será compartido por ambos a partir del próximo torneo.

Una vez más, el conjunto celeste hizo soñar a sus aficionados con un gol tempranero de Edson Méndez, pero la ilusión se precipitó de la nube con un gol de Mateus Uribe y después el segundo de Cecilio Domínguez.

Una serie de malas decisiones fueron, tal vez, el origen de la derrota para Pedro Caixinha. La posibilidad se vuelve confirmación cuando se le ve a Carlos Peña muy lejos del nivel que lo llevó hace cuatro años al Mundial de Brasil.

A los seis minutos, Cruz Azul celebró con el tanto del español Méndez. Un potente derechazo venció a Marchesín y mantuvo a Cruz Azul con las ilusiones de la liguilla.

El empate llegó al 23’. Mateus Uribe, el mejor jugador del América en el campo, le pegó con rencor a un balón rebotado que no alcanzo Jesús Corona, jugador que al final del partido volvería a perder la cordura.

Oribe Peralta no pesó en goles, pero lo hizo con movilidad, aunque después tuvo que salir en la segunda parte por una lesión en la zona de las costillas. Fue el atacante mexicano quien prolongó al lado izquierdo, del que ya se apropió Cecilio Domínguez, para que el paraguayo definiera de primera y venciera a Corona antes de irse al descanso con disparo cruzado.

Para la segunda parte, Caixinha entendió que no puede seguir defendiendo lo indefendible. Sacó al ‘Gullit’ y metió a Martín Rodríguez, que en 10 minutos causó más peligro que Peña en lo que va de la temporada. El chileno, además, estrelló un balón al travesaño.

Méndez, Cauteruccio, Domínguez y Mena también probaron, aunque sin suerte ante Marchesín; Adrián Aldrete cumplió en el cuadro bajo de La Máquina, oportuno al desarmar a Ibarra en una ocasión que pudo ser el tercero.

Pese a los esfuerzos que pudieron darle algo más a los celestes, La Máquina no pudo y volverá a ausentarse de una liguilla, a la que sí llegó el torneo pasado con un añorado Paco Jémez. Se jugó su última oportunidad ante uno de los candidatos a levantar el trofeo de campeón, que se repuso ante su gente después de perder el invicto la jornada pasada.

Tras el silbatazo final, la impotencia volvió a apoderarse de Jesús Corona. Encare al árbitro, reclamaciones airadas y un manotazo a la cámara rumbo a los vestidores, ampliaron el historial de un futbolista de calidad que pierde los cabales en momentos de adversidad. Un reflejo de lo que se vive en Cruz Azul.

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