África, de 10 años, desapareció en Edomex; para moverse, la Fiscalía le pidió hasta folders a la familia

África Camila Reyes desapareció la tarde del 11 septiembre de 2014 cuando salió a comprar un refresco a la tienda de la esquina de su casa, en el Estado de México. Están por cumplirse cuatro años y aún no se tiene ningún rastro de su paradero, ni indicios de lo que pudo suceder; en tanto que las investigaciones están estancadas, denuncia la familia.

“Cami”, como le decían de cariño en su casa, tenía 10 años la última vez que su madre la vio. Cursaba el quinto grado de primaria. Su materia favorita eran las matemáticas.

Sonriente y alegre, la niña mostraba un gran gusto por la cocina, particularmente por la repostería, cuenta Verónica Castro Villalón, madre de la menor.

“Ella quiere ser repostera cuando sea grande”, comenta.

La tarde del 11 de septiembre, Camila bajó a comprar un refresco a la tienda que está a cinco o diez metros de su casa, ubicada en la parte alta de un cerro en la colonia Lomas de San Juan Ixhuantepec.

Verónica recuerda que la pequeña volteó a verla antes de salir y le dijo: –Te quiero mucho, mamita–.

“Es no me lo decía a menudo, no sé si fue como una despedida”, añade.

Los minutos pasaron y Cami no regresaba a su vivienda.

“Se nos hizo raro que tardara porque la tienda está muy cerca. Mi esposo [padrastro] y yo salimos a buscarla, preguntamos y preguntamos pero nadie la vio”, detalla Verónica.

La familia de Cami la buscó por toda la colonia, con sus amiguitos y preguntó a los vecinos si la habían visto pero no tuvieron respuesta.

La persona que atendía en la tienda les comentó que la menor efectivamente sí llegó pero no compró nada y se salió. El tendero afirma que no vio qué rumbo tomó, ni lo que sucedió.

“Nos dieron las tres de la mañana del día siguiente buscando a la niña calle por calle. Nadie sabía nada. Haz de cuenta se abrió la tierra y desgraciadamente desapareció”, dice la madre.

La Fundación para la Justicia y el Estado de Democrático de Derecho afirma que en los últimos doce años se reportaron oficialmente al menos 5 mil 452 menores desaparecidos de los cuales 3 mil 217 son niñas y 2 mil 235 niños. Esta cifra representa el 18 por ciento del total de casos de desaparición de acuerdo al Registro Nacional de Personas Desaparecidas”.

El sexenio del Presidente Enrique Peña Nieto es el que registra el mayor índice de desaparición de niñas, niños y adolescentes, pues el 70 por ciento de los casos se reportó durante esta administración.

NO QUISIERON LEVANTAR ALERTA

Verónica acudió a la Fiscalía de Justicia de Tlalnepantla (FGJ) en el Estado de México junto con sus padres para reportar la desaparición de su hija, pero no les permitieron interponer la denuncia, ni quisieron levantar la alerta Amber hasta que transcurrieron tres días.

“Nos dijeron que para levantar la Alerta teníamos que esperar 72 horas porque a lo mejor la niña podía regresar. Hasta los tres días se levantó, pero se perdió demasiado tiempo de búsqueda”, expresa con impotencia Verónica.

“De las investigaciones ministeriales no hay nada. Según ellos [personal de la Fiscalía] están trabajando; pero cuando le marco al Comandante, éste me dice que las investigaciones siguen abiertas hasta encontrar a África pero no hay una línea clara, dicen que siguen investigando pero creo que hemos hecho más nosotros por buscar a mi hija que las autoridades”.

En México desaparecen cuatro niños diariamente, de acuerdo a cifras de la Red por los Derechos de la Infancia en México (Redim).

Los menores con mayor riesgo de ser desaparecidos si se encuentran entre los 13 y 17 años, según ha soñado la asociación civili desde principios de este año.

“Ocho de cada 10 niñas y jóvenes reportadas como desaparecidas se encontraban en ese rango de edad, en varones, esta proporción es de 7 de cada 10”.

El Estado de México es la entidad que registra mayor número de desapariciones en el país, pues una de cada cuatro desapariciones ocurren en esta entidad, de acuerdo con cifras destacadas por Redim.

 

África Camila tenía diez años de edad cuando desapareció en el Edomex.
La familia se ha unido en la búsqueda de la pequeña que, al momento de su desaparición, cursaba el quinto grado de primeria.

FISCALÍA LES OCULTA INFORMACIÓN

La recamara de Cami sigue intacta. Al lado de su cama, sobre su pequeño ropero, están todas sus muñecas, la gran mayoría de Dora “La Exploradora”, pues eran sus favoritas.

Están por cumplirse cuatro años de la desaparición y no hay ningún rastro de su paradero, ni indicios claros de lo que pasó con la pequeña en su trayecto hacía la tienda, ni siquiera hay una línea de investigación concreta por parte de las autoridades, denuncia la madre.

La Fiscalía General de Justicia del Estado de México ha negado a la ofendida su derecho a tener la copia de un expediente, según denunció.  Además, lejos de apoyarla en la búsqueda, en las oficinas de la FGE de Tlalnepantla le han han pedido material, como papelería, para hacer los oficios que necesitaban enviar  otras Entidades Federativas.

“Una vez nos solicitaron 33 folders amarillos y una hojas blancas para mandar oficios con las caracterizas de mi hija a los demás estados”, comentó la madre.

Otro aspecto que denunció que es no le han entregado la carpeta de investigación, sólo le han permitido hojearla y con partes censuradas.

“Una vez que la estuve hojeando vi que adentro tenía varias hojas dobladas y con grapas. Le pregunté al Ministerior Público y al comandante -que estaba ahí- y me dijeron que no las podía ver porque eran ‘pruebas confidenciales’”, señala la señora Castro.

Verónica recuerda que ella inquirió el hecho.  “Pero si yo soy la mamá, quiero saber cuales son esas pruebas. ellos me dieron que no podía saberla que eran de ellos y confidenciales y jamás me dieron o dijeron que contienen esas hojas engrapadas” agrega.

La entrevistada asegura que hace dos años llamaron a declarar a su hijo, cuando el menor tenía trece años, y lo interrogaron si la presencia de sus padres o algún adulto. “Le tomaron la declaración sin que yo estuviera presente, se supone que eso no se puede, es un niño” abundó la mujer.

La familia de la víctima es de bajos recursos. Verónica y su esposo tienen un puesto de dulces de donde obtienen sus ingresos. Sus padres viven con ella y su hijo, el hermano mayor de Camila que actualmente es un joven de 16 años.

No obstante, el poco recurso que obtienen lo destinan en gran parte a la búsqueda de la infante. En la compra de lonas, de volantes con sus datos, en playeras con las fotografías de la niña y en los viajes a Tijuana, Veracruz, Tabasco Guerrero, Guanajuato y otros en busca de la pequeña.

“Las autoridades nunca apoyan como uno quisiera”, indica.

La incertidumbre consume a la madre pero la búsqueda le da la fuerza para seguir, comparte.

“Hay veces que estoy tranquila pero hay veces en que llego al cuarto de mi hija y me pongo mal. Es muy difícil porque hay veces que hasta quisiera morirme por tanto tiempo sin saber de mi hija”, narra.

Los familiares  actualmente no está en ningún colectivo de búsqueda, según comentó, y no cuenta con algún apoyo de asesoría que le permita incluso pelear legalmente por que le entreguen una copia de su expediente.

La joven madre solicita a la ciudadanía ayuda en caso de tener información que pueda esclarecer lo que ocurrió con la pequeña y ayudar en su paradero.

La Organización Red por los Derechos de la Infancia ha denunciado que el Estado México no da una respuesta contundente ante la grave situación por la desapariciones de menores.

“Redim mira con preocupación que el Estado Mexicano mantiene un patrón de silencio, vacíos institucionales y retrocesos legislativos frente a los derechos de niñas niños y adolescentes. Esto profundiza la desprotección y exclusión de niñas niños y adolescentes para convertirse en las principales víctimas de la impunidad, la corrupción y el crimen organizado”, se pronunció desde inicios de este año.

EXCELSIOR

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