Afecta plaga 60% de la citricultura

Tihuatlán, Ver.- El virus de la tristeza de los cítricos, una de las más temidas plagas por su poder de aniquilación, podría estar ya en más de la mitad de los huertos del ejido La Concepción.

Ante ello y a solicitud de las autoridades locales, al lugar arribaron brigadas del Comité Estatal de Sanidad Vegetal del Estado de Veracruz (CESVVER) para tomar muestras y verificar si se trata del HLB o Dragón Amarillo, la más terrible enfermedad de los cítricos a nivel mundial.

El agente municipal, Eloy Solís Pérez, estimó que la plaga, de la que no han confirmado su variedad, afecta al 60 por ciento de las huertas de los 120 productores de este ejido, cuyas plantaciones de naranjos se están secando.

“Tenemos afectaciones en el 60 por ciento de las parcelas, pero está avanzando y mañana o pasado podrían ser más hectáreas”, indicó, tras mencionar que desde hace aproximadamente un año comenzaron a notar las afectaciones en los árboles de naranjo, pero de tres meses a la fecha se han intensificado.

En este ejido dedican a la citricultura alrededor de mil 300 hectáreas y en cada huerta se han detectado entre 15 a 30 árboles con el posible virus, pues se han ido secando y quedan “solamente el varañero”.

Lo anterior ha provocado que la producción anual de naranja haya mermado del 20 a 30 por ciento, lo que representa grandes pérdidas para los productores de la comunidad, agregó el agente municipal.

Lo que hasta ahora han hecho, refirió, es fumigar las plantaciones, pero a ciencia cierta no se les ha confirmado si se trata del Dragón Amarillo o Huanglongbing (HLB), una enfermedad capaza de aniquilar por completo a los árboles.

Por lo pronto las brigadas de expertos del CESVVER toman muestras en las parcelas para posteriormente analizarlas en el laboratorio y, con base a los resultados, determinar las acciones a seguir, indicó a la vez el señor Hermilo Bautista Olarte, presidente del Comisariado Ejidal de esta localidad, de alrededor de mil 600 habitantes, de los cuales 222 son ejidatarios.

Por Hipólito Moreno Tapia

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